Tener un hijo es más complejo para el cuerpo de una mujer que lo que mucho creerían. Es algo que como vemos todos los días, nos hacemos incapaces de analizar a profundidad. Las abuelas que se aventaban una docena de críos, nos critican ahora y nos tachan de cobardes. No obstante, a ellas no se les permitía ni se daban el tiempo de sanarse emocional y físicamente de este proceso. Por lo tanto se hace común que el deseo sexual se afecte después de parir. En primer lugar está el juego hormonal que vino con el embarazo y la lactancia. Sustancias como la oxitocina y la prolactina se segregan y comparten con el bebé, provocando un vínculo muy fuerte e instan a la madre a enfocar toda tu atención en él. Después, puede crearse un rechazo por lo relacionado a lo sexual tras dar a luz debido al dolor de parto, los desgarros, sutura y dolorimiento genital, la emocionalidad que da una responsabilidad nueva tan grande, el miedo a quedar embarazada demasiado pronto, el cansancio de atender al bebé, la sensación de estar poco atractiva, en fin. Dense su tiempo y procúrense actividades que las relajen, hagan sentir hermosas y cercanas a su pareja. No se obligues pero sí planeen momentos para estar en contacto con su intimidad y verán que con el tiempo vuelven las ganas. Los hombres suelen sentirse desplazados y ven esta etapa como una separación física con su mujer, por lo que hay que platicarlo mucho y tomar acuerdos. Es cosa de adaptarse.

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