El término ‘dogging’ es un eufemismo británico para nombrar al sexo en un lugar público o semipúblico. Como aquello de encontrar excitante el sexo en un parque, el cine, la famosa biblioteca de la universidad (uy, qué tiempo aquellos jajaja). No obstante pese a que múltiples personas lejanas a padecer una parafilia lo encuentran excitante, el dogging como práctica de subcultura llega mucho más allá. En dichos ‘extremos’, con frecuencia se cuenta con la presencia  —tan sólo mirando o participando activamente— de más de dos personas. De hecho, puede generarse una situación de sexo grupal. La práctica del ‘dogging’ en algunas ocasiones se traduce al castellano como ‘cancaneo’. Y alude —directa e indirectamente— a la práctica del exhibicionismo y del voyeurismo.

Un punto complejo de los encuentros de ‘dogging’ es que a menudo se convocan a través de Internet y se arma la ‘horchata’ u ‘orchata’ con todos los riesgos que esta implica.

Originalmente, el término ‘dogging’, mismo que surgió en Gran Bretaña, se usaba para referirse a la práctica o actividad en la que alguien espiaba sin ser advertido a parejas que se encontraban realizando actividades sexuales en el coche o en algún otro lugar público. Es decir, el término se empleaba para referirse concretamente a una conducta voyeurista. Recordemos que una parte esencial del voyeurismo tradicional es la excitación que les supone mirar prácticas sexuales sin ser vistos. En el ‘dogging’ las personas miran y se exhiben abiertamente. En ese sentido se puede considerar una extensión de la práctica del ‘swinging’ o intercambio de parejas con el ‘toque’ de que además, se realiza en público.

La legislación en el Reino Unido es bastante peculiar en este respecto. Estipula que si todos los participantes en la escena de ‘dogging’ son adultos, están ahí voluntariamente, y no pasa por ahí ninguna persona ajena a la práctica, entonces no existe delito. Queda claro que esto no ofrece ninguna garantía a los practicantes. Y muchos otros es falta a la moral y merece detención.

Miren que hay prácticas para todos y para darle imagen a este post decidí poner la siguiente foto de publicidad de Calvin Klein Jeans.

Y… no quiero oírme o leerme como mamá pero no pude dejar de pensar en el mensaje. ¿Esto es cool? Digo a mí me parece una escena erótica bien producida, iluminada y me queda claro su objetivo pero un chamaco recién despertado en el erotismo, ¿cómo lo traduce? Las prácticas de tríos o grupales son -y lo he reiterado mil veces- respetables y válidas, expresiones de la sexualidad, conductas específicas inherentes a los derechos sexuales, pero es un hecho que NO son para todos, y creo (con temor a que me tilden de ñoña) que esto sólo está fomentando una ideología donde el sexo hoy por hoy ya no es más que un tirarse a la carne con quien se deje y esté a la mano, participando de manera grupal cuando ni siquiera se tiene claro quién se es y qué se desea de la sexualidad.

¿Qué opinan ustedes? Porque no es lo mismo experimentar cuando se tienen claros los objetivos que aventarse sólo porque la publi del jean caro-nice y los amigochos dicen que es lo cool y lo in. Honestamente, ¡qué hueva que el sexo tenga que ser así para sentirse! Hay que ver pa dentro no para afuera, muchos no quiere decir mejores orgasmos o experiencia más excitante. Es falta de huevos, perdón, de coraje para autoconocerse y verse como un vehículo infinito de posibilidades y para eso no necesitas más de una persona ¿Tons? ¿No están fomentando un concepto de la sexualidad algo complejo para la bola de mensos adolescentes? Porque cada quien hace con su ‘rabo’ lo que guste pero siempre y cuando tenga la capacidad para asumir la responsabilidad que conlleva. Y ¡muchos!, no tienen ni idea de lo que esa palabra significa.

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