¿Por qué el dolor excita? Hay un enorme compendio de estudios al respecto ya que parece paradójico relacionar el dolor con el placer pero la mente humana es un intrincado universo. Las causas pueden provenir de la infancia, pues desde entonces estamos ‘programados’ a reaccionar ante el dolor y la utopía de la vida perfecta nos aburre, nos insensibiliza. También se nos ha instado a creer que ante el dolor y el esfuerzo siempre llega un ‘premio’ que nos consolará. El psicólogo Hernán Cancio López, del Hospital Universitario La Paz en España, dice que “en nuestra sociedad cada vez se desea más el placer, pero al placer te acostumbras rápido, y para mantener la intensidad tienes que reforzar el estímulo, y hay gente que acaba buscando el dolor como única manera de sentir algo” No obstante, no es un asunto actual, desde inicios de la humanidad, parece que las sociedades buscan el sufrimiento para sentir que están vivos y el impulso sexual puede requerir de ciertas prácticas que ayudan a perpetuar el ‘dolor necesario’ como los mordiscos, la asfixia, los rasguños, que de alguna forma son más perceptibles de respuesta nerviosa que un beso suave o una caricia.

Poro otro lado, un reciente estudio español escaneó el cerebro de varias mujeres mientras se autoerotizaban y descubrieron que las mismas zonas que se ‘encienden’ cuando sentimos dolor, surgen al momento del clímax. Incluso les llamó la atención que los gestos faciales son casi idénticos. Dolor, placer, cosa en contrasentido ¿o no tanto?

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