El agua amplía el panorama muscular y obvio, sexual. De acuerdo al Dr. David Weeks, en su libro ‘Secrets of the Superyoung’, la deshidratación es uno de los factores que permiten que con la edad (desde los 30), el rendimiento humano comience a decaer. No beber suficiente agua volver al sexo un acto doloroso para ambos. Una mujer no logra lubricar lo suficiente porque su cuerpo está usando el líquido en funciones más vitales que permitirle comodidad a su compañero para penetrarla. Del mismo modo, el cansancio se hace inminente y la duración del coito disminuye.

El sexo, visto como ejercicio físico, provoca calor corporal y el cuerpo para no sobrecalentarse, aumenta el flujo sanguíneo y transpira. Si estás deshidratado, se envía la orden de disminuir el volumen sanguíneo y la tasa de transpiración (hay quienes sudan al hacer el amor más que si corrieran una maratón), y se le exige de más al corazón. Toda la temperatura corporal aumenta y se afecta la resistencia física. Sin olvidar que si aprovechabas el sexo para mejorar tu apariencia física, los músculos no podrán responder y mejorar. Por otro lado, expertos de The Beverage Institute for Health & Wellness, afirman que debido a que el agua representa el 60% del peso corporal, necesitas de cada gota que hay en él. Es insustituible para que puedas regular la temperatura de tu cuerpo, transportar oxígeno (aunque respires bien, si no hay agua, no funcionará igual), formar músculos y tejidos; así como amortiguar las articulaciones (no te vaya a dar un calambre en pleno acto o te agarre una tortícolis porque no prometo que salgas victorioso). Lo recomendable es beber agua o jugo (sin alcohol), al menos dos vasos, un par de horas antes de que comience ‘el show’. Si estás tomándote unos tragos, cada que te termines una copa, pide un vaso con agua para suplir la que el alcohol te está robando. Sí, los tragos no te rehidratan; al contrario. Así que si esperabas salir muy vital del bar, olvídalo. Ninguna copa se toma dentro del conteo de los dos litros y medio de líquido que requieres al día.
Otro valor crucial es el impedimento para concentrarte, producto de estar deshidratado. El erotismo requiere de cierto grado de concentración.  El mismo deseo sexual puede verse disminuido al sentirte desganado y hasta mareado por la falta del líquido vital. Y no se trata de beberte una garrafa instantes previos al sexo –con lo que sólo conseguirás tener ganas de ir al baño cada tres minutos- es necesario hacerte el hábito diario de beber suficientes líquidos.

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