Esta es la guía del perfecto cunnilingus y la felación soñada. Bienvenidas sean las bocas del mundo.

Cunnilingus de encantamiento

>Coloca las manos en el inicio de sus muslos (donde acaba la rodilla) y recorre su piel en movimientos ascendentes hasta su cadera para permitir que la sangre fluya hacia sus genitales, producto de la excitación.
>Comienza por besar sus muslos y entrepierna, eso incrementará la circulación sanguínea. Estimula oralmente la zona como si sólo flirtearas con sus genitales más no llegues a ellos aún. Evita pasar la lengua como si lamieras un helado o la dejarás llena de saliva. Sólo usa la punta y besa realizando pequeñas succiones, sopla y masajea con las manos la zona glútea y sus piernas.
>Ahora sí. Lentamente y con ambos dedos pulgares mueve con suavidad sus labios mayores para descubrir su vulva. Comienza por emitir leves soplidos para dar una sensación de cambio de temperatura.
>Con la punta de tu lengua recorre de arriba hacia abajo su clítoris y labios menores; al llegar a su vagina arquea un poco la lengua en movimientos verticales y espera un par de segundos, repite la acción esta vez desde la vagina hasta el clítoris.
>Trabaja pausadamente en el clítoris. Haz movimientos elípticos con la parte más delgada de tu lengua y detente después de una serie de movimientos. Repite pero esta vez con movimientos linguales rápidos y horizontales.
>Detente y con los labios succiona (ligeramente) el clítoris. Baja un poco más y haz lo mismo en la unión de sus labios menores (sé cuidadoso ya que ahí está la uretra. Sí, por donde hace pipí).
> Regresa a su clítoris y repite los movimientos, agrégale una secuencia de ochos con la lengua. Entonces detectarás cuál funciona más con ella ya que la percibirás cerca del orgasmo.
>Insiste con ese movimiento y en el punto del clítoris que ella te indique o tú deduzcas, dada su reacción. Una vez localizado, utiliza la parte media de tu lengua (donde se hace un poco más rugosa) y ofrécele un roce más fuerte y algo de succión; todo lentamente. Después sopla y regresa al roce. No repitas, quédate en esa estimulación con la ‘lengua media’, aumentando poco a poco la velocidad y espera el azorado gemido de éxtasis.

¡Ojo! Evita
>Utilizar demasiada saliva o hasta escupir en la zona para lubricar. La sensación puede desagradar.
>Morder o succionar con demasiada fuerza, están ante la zona más sensible del cuerpo humano.
>Si colocas sustancias comestibles como chocolate o caramelo, cuida que éste no entre a su vagina ya que puede provocarle una infección.
>Perder el punto de no regreso, es decir el que notaste que la está llevando al clímax. Si lo cambias de último momento puedes echar a perder todo el proceso.
>Nunca introduzcas tus dedos u objetos con demasiada fuerza, el dolor merma las sensaciones que el oral le está ofreciendo.

El felatio de los dioses

Como buen hombre, es muy visual así que colócate frente a un espejo o en una postura que le permita disfrutar del espectáculo.
>Desnúdalo y no lo dejes tocarte. Besa su pecho y abdomen hasta llegar a su pelvis. Localiza ambos huesos de su cadera. Besa y/o lame toda la zona hasta su pubis. Con ambas manos masajea su cadera y nalgas en movimientos circulares y hacia adentro.
>Pasa tu lengua suavemente desde la base de su pene y recorre el tronco. No toques aún el glande.
>Con una mano masajea el tronco suave y lentamente, utiliza algún lubricante comestible para exacerbar la sensación.
>Haz una ligera succión con la boca sólo en la zona del glande y mueve la lengua lentamente rodeando la circunferencia de este.
>Recorre tu boca y llega hasta una pequeña porción del tronco. Sube y baja a poca velocidad mientras presionas ligerísimamente el tronco y mueves los dedos pausadamente.
>Succiona un poco como si jalaras aire, sólo cuando tu boca esté en la parte del tronco. Regresa hasta el glande y con la parte húmeda de tus labios presiona. Posteriormente, masajéalo con tu lengua. Repite.
> Permite que tu boca baje hasta donde te parezca cómodo (no te lastimes la mandíbula ni te asfixies, no es necesario). Quédate inmóvil y mueve la lengua en círculos. Regresa hasta el glande y aumenta un poco la velocidad. Repite.
>Estimula lingualmente sólo el glande en movimientos rápidos y constantes. Tras unas cuantas secuencias, baja y haz largo el movimiento, abarcando toda la zona que te sea posible.
>Una vez que notes cuál es la zona que lo está excitando más, insiste en ella. Ya no cambies la velocidad ni el movimiento. Y escúchalo gritar de placer.

¡Ojo!
>Si comienzas a cansarte o a sentir dolor en la mandíbula, combina con estimulación manual. Eso te ayudará a administrar energías y estarás más dispuesta cuando él esté cerca del orgasmo.
>Nunca jales con fuerza, apenas roza con la palma de tu mano y nunca aprietes la piel demasiado. Tampoco tapes con los dedos el orificio del glande.
>Si no te agrada que eyacule cerca de tu cara, siempre retírate y estimúlalo con las manos cuando notes que esta cerca del clímax. Se trata de que ambos disfruten, no sólo él.

Gran recomendación extra, y completamente ne-ce-sa-rio: la seguridad de que tus genitales están presentables. Totalmente, que el aroma -sobre todo- no va a ser un inhibidor de la pasión. Entonces, dense unos minutitos antes para refrescar la zona con toallas especiales. Adiós olorcitos y de paso, irritación. Las toallas Sex & Clean de Sico son una maravilla, están especialmente diseñadas con este fin, así que ténganlas en la bolsa o a la mano y ahora sí, que venga el oooooral!

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