Supuestamente, ahora resulta, ahora dicen, que el estradiol (estrógeno que producen nuestros ovarios y contienen los anticonceptivos) nos empuja a los brazos de otro. De acuerdo a un estudio realizado por la Real Sociedad de Biología de la revista Notas, las mujeres con altos niveles de estrógenos se vuelven propensas a ser infieles ya que requieren de mayor satisfacción sexual a causa de dicha hormona. Es decir, que no basta con una pareja porque ese alto nivel de estrógeno, provoca una necesidad mayor de sexo y eso, según ellos, se traduce en una mayor tendencia a ser infieles en búsqueda de que les aplaquen la comezón.

Ahora resulta que la próxima vez que una mujer sea cachada en plena infidelidad podrá decir ‘¡Perdón!, son mis niveles de estrógeno’. Hagan favor.

El mismo estudio, junto con otro de la Universidad de Texas, avala que tener los niveles de estradiol altos, nos hace sentir más hermosas. Cosa que ha confundido a algunos que citan dichas investigaciones y ahora afirman que las mujeres más bellas son más propensas a ser infieles. Están confundiendo la gimnasia con la magnesia papacitos, ya que ellos NO AFIRMARON QUE SER MÁS BELLA ES IGUAL A SER MÁS INFIEL. Se refieren a dos cosas diferentes: necesidad de mayor satisfacción sexual y sensación de ser más atractiva; más no una cosa lleva a otra. Duh!

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