En el último viaje de solteras que hice con mis amigas, conocí una de las historias más terroríficas que se hayan dado en una cama. Decidimos acampar en medio del bosque para sentirnos aventureras aunque para ser sincera después del quinceavo intento por armar la tienda terminamos buscando unas cabañas bastante decentes. Ya instaladas, notamos que nuestro vecino era un verdadero adonis, un extranjero –nunca supimos su procedencia, pero su acento y pésimo español lo delataban-, de profundos ojos azules, corpulento, manos grandes, en fin, un verdadero bocadillo; bastante amistoso e interesante. Dado que sólo una de nosotras no tenía en ese momento ni pareja ni el menor remedo de novio, en automático era claro que a quien correspondía ‘atacar’ era a ella. Después de unos cuantos tequilas y una larga plática -bueno, en realidad no tan larga-, los vimos levantarse de la fogata y dirigirse al interior de la cabaña del apetecible forastero. Ninguna dijimos nada, sólo compartimos una mirada en un pensamiento unánime: ‘yo haría lo mismo’ -y porqué negarlo- sentimos un poco de envidia. Pensamos que pasaría el resto del viaje encerrada dando gritos de placer y olvidándose del pelmazo con quien solía salir. Para nuestra sorpresa, unos quince minutos después regresó y entonces frente a la fogata bajo una oscura noche contó su historia de terror, una verdadera película para quitarle el sueño a cualquier mujer.
Durante su relato, el delicioso caballero que todas codiciamos tener en un principio fue tomando diversas y monstruosas formas, su capacidad para transformarse era increíble. He aquí sus personificaciones y se las cuento porque quizás en algún momento ustedes se han convertido en alguna de estas extrañas criaturas.
No importa qué tan guapo y musculoso luzcas, si no cuidas esos ‘pequeños’ detalles, terminarás por hacer que todas las mujeres que lleves a la cama salgan corriendo, o bien, que decidan quedarse por pena pero te recuerden para siempre como un depredador de su libido. Sin olvidar las penurias que tu mujer debe aguantar por puritito amor pero que sueña que cambies y no se atreve a decírtelas. Ella lucha contra un monstruo como Val Helsing pero tú puedes aplicar el antídoto y hacerla más feliz en la cama.

El hombre que se transformó en

Gollum
Ella decidió ser complaciente y empezó a desvestirlo. Comenzó por quitarle los calcetines, sin poder dejar de notar que a través del agujero de éstos salía una enorme uña larga y negra-verdosa. Una vez que se los quitó, fue fulminada. El hedor de sus pies era terrorífico, decidió aguantar la respiración y siguió cuando además notó que en esas patas de hobbit relegado anidaban hongos y despellejamientos.

Antídoto
Cuida tus pies, no te pido que vayas al pedicurista y pintes tus uñas de rosa pero al menos córtalas regularmente y si tienes un problema de hongos, por Dios bendito, atiéndelo. Hay millones de cremas y pastillas que puedes comprar sin prescripción y que eliminarán esas uñas y dedos mata-pasiones.
Por piedad, si por el deporte o el tipo de zapatos, tus pies despiden un agrio olor, usa talco. A las mujeres nos encanta que recorras nuestras piernas con tus pies o poder besarlos, si los dejas ver como un jamón descompuesto, correremos a enjuagarnos a la regadera para evitar una infección y todo el acto sexual se arruinará. Aunque no lo creas, tus pies nos excitan, sobre todo por aquel mito de que por su tamaño podemos ver lo bien dotado que estás.

Yorga, el hombre lagarto o Godzila
La pobre mujer decidió no voltear más hacia sus pies y mejor besar su desnudo y torneado abdomen para llegar hasta su boca, cuando de pronto, –aquí surge la música estilo Alfred Hitchcock- notó que su piel era escamosa y seca, podía escribir una carta ahí mismo con la uña. Estaba tan marchita que lucía blanquecina y rosada.

Antídoto
Ya sé que odias ponerte crema entonces probemos con que uses un guante o fibra con que puedas exfoliar tu cuerpo. Te tomará segundos al enjabonarte y si lo combinas con algún jabón exfoliante tendrás la piel de un bebé, listo para ser acariciado y besado en cada milímetro de tu suave estructura.

Un mutante entre Beast de X-Men y Homero Simpson
Decidió no ser tan ‘quisquillosa’ e ir directo al asunto que la ocupaba entonces arrancó desesperada sus pantalones y se reveló ante sus ojos un aguado calzón blanco, ‘de puertita’ estilo Homero Simpson. Cada vez más desilusionada arrojó la trusa y ya con pánico vio en ella una mancha que presumía una pésima higiene en su trasero, pero al fin descubrió su objetivo. Bueno, en realidad lo imaginó porque en medio de aquella maraña de pelo era casi imposible adivinar qué había debajo. Su pene estaba totalmente cubierto por una extensa melena digna de comercial de shampoo. En ese momento pensó que era suficiente y salió corriendo tras dejar a su espécimen tendido sobre la cama.

Antídoto
Lo repito de nuevo,  a las mujeres nos encantan los hombres afeitados del pubis. Podemos ver el ‘paquete’ completo, luce limpio, erótico y el sexo oral es mucho más cómodo ya que no nos llevamos un ‘intruso’ entre los dientes. Puedes al menos rebajar su espesor con la máquina de afeitar o hasta con unas tijeras –con cuidado de no tasajearte- Además, cómprate calzones decentes, cuando el elástico se aguade, tíralos. Tampoco optes por una tanga de leopardo y mucho menos un hilo dental, a menos que a ella le divierta ese estilo. Los más ‘aceptados’ son los boxers o los shorts que además de sexies son cómodos. Permítenos quitarte una trusa que nos vuelva locas. ¡Ah! y no olvides ser muy cuidadoso con tu higiene después de ir al baño.

Otros seres en que puedes convertirte

Jabba the Hutt
¿Recuerdas la cara que puso la princesa Leia ante el fétido aliento de Jabba?, frente a tu boca podemos poner la misma expresión si no cuidas tu higiene bucal y besarte será un suplicio. Usa enjuague, trae contigo pastillas o plaquitas y aunque suene a comercial, visita al dentista por aquello de las muelas picadas; pueden causar muy mal olor.

Pepe le pu
Aunque es un zorrillo adorable, nadie quiere que su novio se le parezca. Las axilas son un punto que casi siempre olvidas. Ustedes sudan mucho más y el desodorante es imprescindible, el olor a cebolla que sale de ahí puede matar la excitación de la mujer más ardiente. Y para cerrar el cuadro apestoso es horrible notar que las axilas de tus camisetas están amarillentas o luces un enorme círculo de sudor al levantar tus brazos.

El monstruo de la laguna
¿Alguna vez has olido una toalla apestosa a humedad o algo que se pudrió dentro del agua? Pues así puede llegar a oler tu miembro cuando no le das la limpieza debida, sobre todo si no eres circunciso. Nada es más efectivo para volver a una mujer frígida. No conviertas a tu pene en un oloroso monstruo salido de una laguna llena de maleza y algas. Sólo pon más atención al bañarte y déjanos acercarnos tanto como deseemos.

El hombre lobo
Y ya para terminar y sólo como recomendación. La naturaleza a veces se excede en dotarnos de su abundancia. En el caso del vello a veces es demasiado dadivosa –al menos a las mujeres, su generosidad nos hace pasar horas de dolor en la depilación- y no pretendo que te conviertas en un metrosexual aferrado al láser pero a veces nos ‘sobra’ visualmente y al tacto el vello que a algunos les sale en la orejas por ejemplo o en la espalda, las nalgas o el cuello. Algunas se enloquecen con un hombre velludo y exuberante pero si ese no es el caso de tu mujer puedes usar crema para depilar, las hay especiales para hombre en cualquier supermercado. Si esto te hace sentir como una ‘señora’ entonces vive plenamente tu abundante vellosidad y úsala como un arma para seducir.

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