La Universidad de Chicago realizó un experiemento que consistía en tomar muestra de los brasieres y sudor de las axilas de 26 mujeres lactando. O sea, amamantando a sus bebés. Luego dieron a oler algodones impregnados con dichos olores a otras mujeres sin hijos ni en etapa de lactancia y a otras más les aseguraron que les daban a oler lo mismo pero en realidad dichos algodones no contenían sustancia alguna. Es decir, un grupo placebo.

Pues resulta que el primer grupo reportó un incremento del 24% en el deseo sexual, el segundo no tuvo cambios. Concluyeron que las mujeres en periodo de lactancia emanan un olor que puede despertar el deseo sexual en otras mujeres. Ya saben que esto no es a nivel conciente, es como las feromonas de las que ya tanto hemos hablado aquí, captadas por el aparato vómeronasal.

Miren nada más. Así que no se sorprendan si están cerca de una amiga que está lactando y se sienten algo horny. la de sorpresas que da el cuerpo…

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