Esta mañana cuando despertamos el Sr. Elsy y yo no sé cómo llegamos a la plática sobre ciertos novios y novias de nuestra época puberta o bueno, adolescente y de la dificultad y gran paso que significaba el que tu novio te tocara una bubi o te dejaras tocar. Me reí mucho, me contó sobre una novia en la secundaria que se le puso como loca el día que se atrevió a rozar tímidamente una de sus lolas. Yo recuerdo que dejarme poner la mano sobre una pompi, cosa que ya significaba un voto de confianza (jajaja), era más simple pero dejar que el incauto en cuestión intentara poner su manota en una de mis (entonces) planas señoras me provocaba culpa, sensación de estar a dos de que la Santa Inquisición llegara a mi casa a acusarme de fácil y bubi pronta. Francamente no recuerdo el momento preciso en que dije, ‘bueno, vas’ tampoco de cómo fue que por primera vez los juegos eróticos adolescentes me llevaran a ¡quitarme el bra! Jaja, ese sí era un paso digno de documentarse. Y no se diga cuando el asunto tomó otros tintes y permití besos y caricias linguales en dicha zona. Este descubrimiento del erotismo es un proceso verdaderamente peliagudo a esas edades. Todos tenemos historias dignas de hacernos llorar de la risa. Es de verdad una etapa en que -literal- un nuevo mundo de sensaciones comienza a abrirse ante tus ojos o bueno, ante tus terminales nerviosas. Recuerdo que para mí y la mayoría de mis amigas, esas ‘bases’ de ir permitiendo acceso cachito a cachito de tu cuerpo era todo un desarrollo y el tema de las más hilarantes pláticas. Luego pasas a la base ‘genitial’, uuuuuuf, ya que al imberbe noviecito le dieras entrada a tocar, o casi tocar tus genitales externos, era Eeeel momento. Ese paso por supuesto también representaba que tú, una chica con más dudas que ganas, lo estimularas. Ese momento sí lo recuerdo, fue en un auto. Y yo pensaba ¿cómo es que esa cosa va a entrar en algún momento (cuando nos casemos, claro, pensaba en mi inocencia puberta) va a poder entrar en mi pequeñísima vagina, la cual sufre como un faquir cuando me pongo un tampón? Después me di cuenta de que me los ponía mal, por gran recomendación de mi madre quien me decía ‘No lo pongas demasiado adentro’ y obvio, con la cosa esa en pleno vestíbulo vaginal no era nada cómodo. Y nunca olvidaré cuando mi amiga Ale, con quien hasta la fecha tengo una amistad increíble, me dijo que su novio -una tarde que su madre no había llegado de trabajar- le había pedido que metiera su pene en su boca. ‘¡¿Cómo?!, ¿en la boca?!!!!’. Me aterré.  Yo ni siquiera sabía a mis 13 o 14 años (les hablo de los early 90’s cuando no teníamos acceso más que al libro de biología con sus horrendos dibujos de los genitales) que un pene podía meterse en dicha cavidad y que el sexo oral era parte de. Me contó que se había negado pero me preguntaba si eso era ‘padre’ o si me lo habían pedido a mí. Estábamos en primero de secundaria, y una amiga de ella que ya estaba en tercero y claro, era la más experimentada según ella, nos dijo, jajaja, ‘Sólo imagina que estás chupando una tutsi’. Entonces yo generé una especie de miedito a que mi novio algún día me hiciera la penosa solicitud. Un par de novios más tarde llegó la mentada solicitud y yo, imaginé a la tutsi. Jajaja.

De verdad fue una etapa divina, que ahora añoras cuando te das cuenta de que crees y reitero crees, que ya conoces toda la anatomía de tus amantes, novio, esposo y un largo etcétera. Sé que hoy la cosa es muy distinta, los adolescentes afortunada y desafortunadamente saben mucho más de las artes amatorias y tienen mucha más información pero de verdad deben apreciar ese proceso.

Cuéntenme sus historias de paso a paso, base a base hasta que un día llegaron al ‘full’, al sexo coital. Esas sí que son otras historias. El descubrimiento erótico, donde la masturbación también es parte inexorable, es creo una de las más importantes etapas de la sexualidad. Por cierto, en el caso del autoerotismo, y de acuerdo a encuestas, produjo un efecto distinto en términos de género: mientras los hombres comenzaron a masturbarse y con base en ello supieron qué les gustaría le una chava les hiciera, a las mujeres primero alguno les mostró lo que podían sentir y con base en ello decidieron explorar y comenzar a masturbarse. En fin, cuenten. Ríamos un poco.

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