Si Freud viviera y tuviera acceso a investigaciones de nuestros dáis quizás reestructuraría su concepto ‘Envidia del pene’ por ‘Envidia del clítoris’ en sentido contrario. Desde que se exploró el pequeño clit y determinose con el doble de sensibilidad que el pene, en muchos hombres ha surgido la interrogante de cómo sentiremos. Hace unos días escuchaba por la radio una entrevista a un doctor, un fisiólogo creo de quien -disculparán- no recuerdo el nombre y el mismo planteó ‘Si las mujeres sienten por duplicado lo que los hombres percibimos en el glande, ¡con razón gritan como gritan!’ Y haciendo un paréntesis al respecto sí está comprobado que las mujeres tendemos más a la gemidera y el grito orgásmico que nuestras parejas pero no necesariamente está sujeto a que sintamos más. En fin, el punto es que podemos comparar el glande con el clítoris, es igualmente la zona de mayor sensibilidad en los genitales masculinos. Fuera de preocupaciones de tamaño (que ya sé que es clásica en ustedes) poseen un estructura capaz de llevarlos al Nirvana, realmente el tronco tiene una sensibilidad mucho menor que ‘su cabeza’.

Un estudio Histológico e Histoquímico del Departamento de Ciencias Morfológicas de la Facultad de Medicina UNMSM sobre el glande descubrió algunas diferencias entre el tejido propio del glande y el tejido que conforma los cuerpos cavernosos y esponjoso del pene. Es decir que en efecto la sensibilidad de cada parte de un mismo órgano difiere porque su estructura no es la misma.

La cosa es que en ocasiones en los quehaceres sexuales descuidamos esta zona, la mayoría se enfoca a ‘trabajar’ sobre el tronco cuando para que éste reaccione muchas veces está sujeto a que el glande sienta, y por lo tanto extienda toda esa sensibilidad al resto del órgano. Cuando se pierde la erección por ejemplo, que si por el estrés o la causa que sea, lo más factible es masajear circularmente con dedos o lengua el glande, no ponerse a tirar  del pene. Y casi todos es lo que hacen, tratar de levantarlo casi casi a jalón limpio. Del glande depende mucho, hay que consentirlo y verlo como la zona de impacto. Ahora sí que les deseo ¡glandes orgasmos!

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