Esa cosa heredada del porn e ideas populares de que el asunto de hacer el amor, o bien, tener sexo vía vaginal consiste en pentrar y meter y sacar el pene a toda velocidad nos ha hecho mucho daño. Los hombres juran que incluso mientras más fuertes e intensas hagan sus penetraciones, darán mayor satisfacción. Bastante ya hablamos de esa mala costumbre en podcasts como el de ‘Ideas heredadas del porno’ y en algunos posts.

Pero hoy hay un gran ejercicio que los insto a realizar en su próximo encuentro. Tienen que utilizar su pene como un tornillo entrando a la madera. Con esto no pretendan que sea con movimientos bruscos. La cosa es penetrar, ya dentro de la vagina y en una postura que les permita libertad en la zona pélvica como el perrito y todos sus derivados o cualquier otra donde no tengan las nalgas apoyadas o estén recostados, comiencen a movel la pelvis con el pene ‘a fondo’ de manera circular. Y sientan claramente cómo su pene toca todas las paredes vaginales. Pueden hacer también algunos movimientos verticales u horizontales pero el punto es no salirse, no hacer entra-sale, sino masaje constante que sentirán tanto en el pene y su chava encontrará de lo más rico y estimulante. Recuerden que menos es más por lo que tampoco se avienten a darle a su cadera como bailarina de zamba, es lentito suave, como bailarina de pole dance deslizándose suavemente por el tubo. Además de que esa relajación les dará un ritmo respiratorio coadyuvante a durar más antes de eyacular, porque el cuerpo responde al ritmo, tendrán una experiencia muy distinta en términos sensoriales y de contacto.

Muevan sus caderitas mijos, denle que denle. Y ustedes señoras, pónganle un plus, en tanto él menea poco a poco su pene masajeando su vagina, ustedes con sus -espero- ya muy entrenados músculos pubococcígeos a través de Kegels, presionen y también masajeen el pene de él. Verán que el mete-saca, entra-sale les parecerá de risa. Venga.

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