Es fácil que caigas en el error de creer que los ex (las tuyas o los de ella) son parte de sus vidas y que por lo tanto es válido hacerlos protagonistas de peleas, charlas o eventos. Todos somos la suma de nuestras experiencias. No obstante, es imprescindible aprender a cortar lazos emocionales. Eso implica que ninguno de los dos tenga que encarar a un ente que se alimenta de sus celos. A menos que vayas a un convento o a un jardín de niños a buscar novia, siempre tendrás que enfrentar que ella ya tuvo una historia antes de ti. Por obviedad, en alguna de sus primeras citas hablaron sobre sus ex parejas y te enteraste de su compendio (mismo que en ese momento te produjo al menos una leve sensación de recelo). Pero tú también tuviste tu lista, así que no le diste importancia. El problema inicia justo cuando ella tiene el ‘mal hábito’ de incluir a su ex en tu relación. Desde contarte cada tercer día detalles inofensivos hasta soportar que llore por él. Desde saber que de vez en cuando se escriben un mail hasta verla salir con él a un bar, ella enfundada en ese vestido que la hace lucir más voluptuosa que Beyoncé.

Comencemos por lo ex novios ‘corpóreos’. Los que sí ves y se mantienen cerca. Sabemos que existen casos en que dos personas logran una buena amistad tras un noviazgo o matrimonio pero la pertinencia de ésta dependerá de la capacidad que ambos hayan logrado para eliminar todo vínculo romántico. Sin embargo, no es algo común ya que la atracción física prevalece en la mayoría de los casos. María Silvia Dameno, Psicóloga de la Universidad Católica Argentina, afirma en uno de sus artículos que con respecto a la ex pareja no es necesario entablar una relación amistosa; basta con una relación neutral cuando hay hijos, negocios y otros compromisos en común. Si no los hay, no es sano siquiera el contacto –sobre todo cuando la herida es reciente. Bajo esta base, lo justo es restringir el contacto emocional con los ex. Sin ese factor, será imposible que vivan en el ahora. Ella debe asumir que por muchos recuerdos que compartan, ese hombre ya no es parte de su presente. Eso es lo primero que debes solicitarle a tu mujer. Por supuesto todo está sujeto a su nivel de madurez y al de su salud emocional.
Todo lleva un proceso. Identificar a qué grupo pertenece tu ‘contrincante’ puede ayudarte a determinar la estrategia de exterminio. Aquí las categorías y el método de aniquilación (metafórica, nada de violencia por favor). Sí denle, ‘leer el resto de la entrada’

> Los exnovios corpóreos

> El compadre incómodo. Por azares del destino resulta que ahora su ex es el gran amigo de tu mujer. Se llaman, salen juntos y hasta lo invita a tu cumpleaños. Y claro, la consuela cuando tiene problemas contigo. A ambos les parece que no tienes razón de incomodarte, ni siquiera cuando bromean sobre su vieja vida sexual. Aunque tratas de ser ‘maduro’ su presencia te resulta un puntapié en los testículos.

Técnica aniquiladora
Diplomacia y solicitud de respeto. No le des el gusto de verte enojado y finge (aunque esté a punto de reventarte la úlcera) que lo toleras. A solas con tu mujer expón las causas de tu descontento con bases. Negocia. Nunca le prohíbas verlo (apuesto a que sabes que eso no funciona con nosotras). Deja claro que mereces que te dé tu lugar y procure una relación menos cercana con él. Dile que es momento que enfrente la causa de necesitarlo cerca. Si es incapaz de poner distancia, es claro que le importa demasiado para darse cuanta de lo que tú vales. ¿Decides quedarte ahí?

> El enamorado chantajista. No se cansa de insistir. Le llama para pedirle ayuda y ella siempre sucumbe a sus chantajes y termina yendo a su encuentro a consolarlo.

Técnica aniquiladora
Límites y opciones. La próxima vez que él le llame para pedirle apoyo ya que su french poodle se atragantó con un hueso y veas que ella está a punto de salir a rescatarlo, dile que no estás dispuesto a seguir tolerando la situación. Si su asunto es grave, que la acompañarás a ayudar al pobre ex. Y plantéale que sólo está provocando un ciclo destructivo. Dile ‘Si estás dispuesta a convertirte en el paño de lágrimas de un timador y dejarte manipular, sólo estás demostrando que estás igual de enferma que él’. Exponle dos opciones: correr hacia él o recuperar el poder que le ha otorgado. Si él insiste, aplica la técnica dos: llámalo y pídele que se busque otra salvadora.

> El lisonjero adinerado. La envía caros regalos y para colmo consiguió que Lenny Kravitz le cantara en su cumpleaños mientras a ti no te alcanza ni para contratar un trío de cantina. Ella no le pone un ‘hasta aquí’ y con sonrisitas de culpa acepta sus cumplidos.

Técnica aniquiladora
Determinación. No puede haber medias tintas. Cuando estés tranquilo, pregúntale a tu mujer a qué está jugando. Pídele que devuelva los presentes y rechace cualquier otro de sus métodos para convencerla. Si ella te tacha de inseguro y jura que él sólo lo hace porque es ‘su amigo’; dile que si él realmente lo fuera, no la pondría en posición de faltarte al respeto. Una mujer decidida a darte tu lugar aceptará de buena gana.

> El jefe o compañero de trabajo. Se ven diario y comparten responsabilidades. Bajo esa excusa él le llama para ‘consultarle decisiones’ y la presiona para que se vean. Ella acepta porque teme por su desempeño laboral.

Técnica aniquiladora
Pídele profesionalismo. No puedes demandarle que deje su empleo pero sí que limite sus encuentros a asuntos de trabajo. E ínstala a que aprenda a detectar cuando las solicitudes son sólo pretextos para verla. Si para ella es imprescindible para su currículum salir con él a cenar a la luz de las velas, creo que ya sabes hacia dónde va su relación.

> Los ex incorpóreos

Luchar contra algo abstracto, contra un recuerdo, requiere de mucha paciencia y en ocasiones de ayuda profesional. Todo depende del nivel en que tu mujer involucre al ex en su relación. Es común que, o lo odie y pase el día hablando de todas las trastadas que le hizo o bien, que enumere los hermosos momentos que vivieron juntos, los lugares que visitaron y compare su vida actual con la de ese entonces. En ambos casos aún hay un fuerte apego que debe trabajar. De primera mano, el hacerlo es un modo de herirte, conciente o no. La técnica aniquiladora puede comenzar con el diálogo. Basta decir ‘Agradezco la apertura y la confianza que me tienes pero esa información no trae nada bueno a nuestra relación. Creo que es hora de que evoluciones’. Si ella continúa, explícale que es un modo de evadir su realidad y de no darse oportunidad de observar todo lo bueno que tiene en su vida. Vivir en el pasado es como tener los ojos vendados. Si algo demasiado doloroso, una ilusión rota u otro hecho que la marcó le impiden dejar de pensar en él, sugiérele que busque una terapia. Tú tienes la opción de acompañarla en ese proceso o de tomar distancia y dejar que las cosas se asienten. Siempre piensa en tu bienestar y si tu presencia es de ayuda. Este tipo de situaciones son tan comunes que ya nos acostumbramos a vivir con ellas cuando en realidad dan lugar a muchos de los conflictos interpersonales. Ekhart Tolle, en su libro ‘El poder del ahora’, dice que los pensamientos obsesivos imposibilitan a cualquier persona de encontrar la paz y el balance en su vida, ‘…también crean un falso ser, hecho por la mente, que arroja una sombra de temor y de sufrimiento’. ¿Cómo crees que ella va a vivir el presente o el futuro si no ha resuelto su pasado? Tal vez tú, además de ser su pareja, vengas a su vida a ayudarla a confrontar y mejorar su historia.

¿Han tenido uno? Ya saben cómo atacarlos.

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