Dec
13

Estímulos eróticos para compartir ParteIII

Sigamos con esta cátedra de estímulos eróticos. Acá las siguientes zonas.

La espalda
Una de las áreas más extensas y por lo tanto con grandes posibilidades. Muy sensible y conectada a centros nerviosos. Necesita mucho apapacho para relajarse, suele estar tensa. Es un conjunto de nervios, músculos, huesos, ligamentos y tendones interconectados, los cuales suelen estar adoloridos sin que lo percibamos. Hasta que sentimos otras manos masajearnos.

Sugerencia de Eros
11.    Relaja para excitar. Ya sea sentado o acostado pídele a tu pareja que respire profundo, coloca las manos en su costillar posterior y siente el movimiento de sus inhalaciones, acaricia, cosquillea toda la espalda y observa cómo su piel se va ‘poniendo chinita’, viaja hasta las brazos y los codos. Continúa hasta las axilas. Con algún aceite recorre desde su cóccix hasta la primera vértebra con ambos pulgares a cada lado de la columna. Regresa. Al llegar al cóccix, frota en su terminación e inicio de la línea de las nalgas. Enviarás más sangre a la zona pélvica, la cual necesitará para erectar su pene o clítoris.

Las nalgas
Otras favoritas del erotismo, según algunos especialistas nos fijamos en ellas porque nos recuerdan nuestro pasado primitivo cuando nos apareábamos únicamente en montura de macho sobre hembra, como otros mamíferos. Su piel es más rugosa. A cada lado de la línea divisoria, en ellas están un par de centros que ayudan a relajar el útero. En ellos, los puntos de estimulación que excitan la próstata y la producción de testosterona se sitúan alrededor del cóccix, cerca del ano.

Sugerencia de Eros
12.    Descubre su textura con tu lengua y permítele sentir la rugosidad de ésta y las temperaturas con tu saliva. Haz un masaje lingual circular en el cóccix y sube (no se recomienda lamer el ano, es una zona séptica). Da pequeños mordiscos y succiones con los labios, como si fueran ventosas e irruma; es decir, haz sonidos vibratorios con la boca. No olvides el pliegue que las une con las piernas.

Los dedos y las manos
Las yemas, en especial las del pulgar y el cordial, al ser succionadas con la boca, emulan el fellatio. Hay una conexión sensorial. Las manos siempre están ávidas, por eso las entrelazamos, las tomamos al saludarnos o mostrar cariño, protección unión, o simpatía. Hay que acariciarlas para recordarles su máximo fin: conectarnos.

Sugerencia de eros
13.    Dedos que se besan. Cuando estén haciendo el amor o besándose, en cualquier juego erótico, coloquen sus palmas una frente a otra y que sólo las yemas se toquen muévanlas y entrelacen los dedos, recorre cada una de sus falanges. Puede sonar a un ejercicio ñoño pero surgen grandes sensaciones y crean necesidad de unión.

Abdomen, pelvis y pubis
La zona que nos aproxima a donde hacemos la magia suprema. Desde las costillas, el ombligo hasta la pelvis está cundido de sensibilidad. Por eso sentimos cosquillas que nos pueden reventar de la risa desde niños. La cintura femenina es un punto de atracción, justo al finalizar el costillar, a los lados, hay un punto sensible, prueba presionándolo. Dibuja el ombligo con la boca e hinca tu barbilla presionando el vientre. Verás. Todo conspira para preparar a los genitales. El pubis cubierto de vello guarda un secreto: feromonas. De acuerdo a Ana Cerón “no hay razón para depilarse por completo, es una zona impregnada de nuestro aroma, de poder de atracción”.

Sugerencia de Eros
14.     Masaje pélvico. Coloca ambos pulgares en sus huesos de la pelvis y muévelos hacia abajo con un poco de presión, como si dibujaras con ellos un calzón. Llega hasta el pubis y con el resto de los dedos toca su entrepierna. Blofea con los genitales, no los toques. Aún.

El pene y los testículos
El pene está subdividido en zonas de poder, podríamos seccionarlo en anillas de dos a tres centímetros. La parte medular está en el glande, el más sensible por eso hay que dejarlo para el final. Hay que estimularlo en espiral, rodeándolo. Presionando levemente para promover su erección. Hay que reeducarlo, enseñarle a sentir porque ya se acostumbró a los tirones y jalones que lo hacen desperdiciar su potencial sensitivo. Así como promover una eyaculación no controlada. Mostrarle que entrar y salir frenéticamente es un desperdicio, debe aprender a recorrer la vagina y dejarse masajear por ella. Los testículos, en su unión con el pene ofrecen un área fascinante así como el perineo que es la vía para estimular a la próstata, para hacerla vibrar y generar un orgasmo no eyaculatorio. Su textura es especial, su piel delgada y rugosa. Explóralos. Solo o en pareja.
Sugerencia de Eros
15.    Juego de contracciones. La mejor manera de mostrarle a un pene nuevas dinámicas es a través del estímulo vaginal. Para ello, debes contar con suficiente fuerza del suelo pélvico ejercitándolo con Kegels. Pídele que te penetre y se quede inmóvil, y presiónalo con tu vagina. Masajea. Cuanta más fuerza tengas más control tendrás e incluso podrás dar estímulo con diferentes ‘anillos vaginales’. Los irás desarrollando. Pídele que salga un poco, a la mitad y gire su pelvis para estimular el glande con las paredes vaginales. Un poco más y de pequeñas embates en el vestíbulo después que entre hasta lo más profundo y combinen en ritmos y profundidades. Intermitentemente presiónalo con la vagina, igualmente, a diferentes ritmos, sostiene y después hazlo rápido; especialmente cuando eyacule. Eso es hacer el amor, entrar y salir como perrito en brama es masturbarse con una vagina.

La vulva y la vagina
Un mundo por descubrir. La vulva con su labios mayores y menores, estos segundos más sensibles e ingurgitables (se hinchan, enrojecen y llenan de sangre), así como el clítoris, órgano eréctil, que al excitarnos, duplica su tamaño. Lo que ves sólo es la quinta parte: el capuchón y el glande. Adentro se extiende por encima de los conductos uretrales y termina en el punto G; el cual puedes tocar desde nuestra vagina. Ahí donde el pene encuentra su lugar, es flexible y suave. Requiere de tiempo y estímulos para humedecerse lo suficiente, para que las glándulas le den acuosidad y pueda recibirte. Según una encuesta realizada en 2010 por el Instituto Mexicano de Sexología, el 80% de las mujeres no están excitadas o listas al momento de ser penetradas. No sólo causa dolor sino dificultad para llegar al orgasmo. Los estímulos fuertes y repetitivos tanto al clítoris como a la vagina ‘queman’ la sensibilidad, adormecen las terminales en vez de despertarlas.  Tiene un potencial multiorgásmico, es capaz de eyacular, tiene muchas sorpresas escondidas si sabes buscarlas.

Sugerencia de Eros
16.    Regalo de venus. Comienza por observarla, deslizar tus dedos por los labios mayores hasta el perineo, sube ahora por los labios menores y detente en el orificio uretral. Repite el recorrido con la lengua, sopla un poco para que perciba temperaturas. Coloca los labios sobre el clítoris, ábrelos poco a poco y deja salir apenas la punta de tu lengua. Muévela en círculos, succiona. Todo es sutil. Tómate tu tiempo. Presiónalo ligeramente con los labios y vuelve a masajear, lingualmente. Conforme sientas que va lubricándose, toma un poco de fluido del vestíbulo vaginal y expándelo por los labios. Asegúrate que esté muy húmeda e introduce el dedo pulgar y el cordial (o el anular y el cordial) con las yemas de los dedos viendo hacia ti, de frente. Apenas un par de falanges, no más. Presiona hacia su ombligo. Da ligeras presiones circulares, encontraste su punto G. Siente cómo va creciendo. Combina con besos y recorridos linguales al clítoris. Y obsérvala disfrutar. Al llegar al orgasmo, repite, con mayor sutileza (ya está estimulada) permítele llegar al clímax tanto como desee.

Un indicativo de la humedad de su vagina está en la boca. Si su boca está seca, la vagina también lo estará. Los besos fomentan la lubricación, debes besarla hasta percibir que su boca es acuosa, hay una conexión. La lengua está activada con nuestro clítoris.
La capacidad para orgasmar tiene que ver con la libertad que sientas para recibir los embates del pene.

La entrepierna y las rodillas
Comprenden circuitos completos de terminales nerviosas interconectadas con el resto del cuerpo. En la entrepierna hay terminales correspondientes al clítoris, acariciarla es activarlo. Las corvas de las rodillas o hueco poplíteo, llenos de venas, pueden generar una mejor circulación a la zona genital. En las rodillas suele haber presión y tensión, hay que relajarlas, quitarles peso con caricias.

Sugerencia de eros
17.    Arañas con las manos. A lo largo de las piernas y sobre las rodillas, coloca los dedos juntos creando una pinza. Súmelos un poco en la piel (cuidado con las uñas), y abre lentamente los dedos hasta que queden tus dedos completamente abiertos y regresa. Cadencioso simulando una araña que camina desde los tobillos hasta la pelvis. De abajo hacia arriba.

Los pies
Dotados de puntos reflexológicos que se conectan con todo el cuerpo, con todos los órganos. Por supuesto con los genitales. Masajearlos puede incluso inducir el orgasmo.

Sugerencia de Eros.
18.     Orgasmo plantar. Unta tus manos con un aceite aromático, a maderas de preferencia y masajea presionando en pinza con los dedos pulgares y el índice/cordial entre el talón y el tobillo, deslízate y haz presión en el centro del talón. Sube poco a poco en elipses hasta el inicio del arco, al final del metatarso donde encontrarás el primer punto sexual en el centro de la planta. Insiste, creando relajación y excitación. Combínalo al succionar con la boca el dedo pulgar (del pie, obvio). Sigue el recorrido hasta  el inicio del arco lateral debajo del dedo pulgar, repite. Termina deslizando tus manos hasta las rodillas, detente, regresa y repite esta vez hasta la entrepierna. Estará listo para una larga y perfecta acción.

Este post es presentado por la Píldora de la Libélula . Búscalos en Face facebook.com/libelulaSOS y mantente enterada de sus propuestas e investigaciones. Ya es hora de que todas dominemos la anticoncepción de emergencia. Y si andas en esas emergencias, llama al 01 800 00 MI SOS donde expertas en la salud te sacarán de todas tus dudas, antes y después de haber tomado la Píldora de la Libélula, los cambios posteriores posibles en tu ciclo, desajustes hormonales que pudieron provocarse, todo!

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1 Comentario a “Estímulos eróticos para compartir ParteIII”

  • y esa reacción no deja continuar, no deja avanzar a la nueva generación que viene implantando un nuevo socialismo, una nueva revolución que hay que hacer en Cuba”. Para Milanés, “el cubano que ya no puede vivir más de promesas. Las conquistas antiguas están ahí. Hay que ir hacia nuevas conquistas. Se logran con nuevos pensamientos y una dinámica nueva que [los dirigentes] no son capaces de ejercer.

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