Me declaro impactada pero de verdad con más risa que coraje ante las ignorantísimas declaraciones de Don Evo, claro, Morales, el mismísimo presidente de Bolivia durante la Conferencia Mundial de los Pueblos sobre el Cambio Climático y la Madre Tierra. Digo, uno no se espera (por experiencia) que todos los gobernantes sean léidos, escribidos y viajados, mucho menos que se tomen el tiempo de investigar e informarse de todo tema. Porque es obvio que no lo hacen. Pero ya de mínimo que callen su boca cuando no tienen la menor idea sobre un tema. Y miren que al buen Evo ya le ha pasado bastantes ocasiones. Pero afirmar, así de bolas, afirmar-afirmar que la orientación homosexual es causada por las hormonas con la que se cree -y se ha informado desde muchos años atrás que es un mito que se siga haciendo- que se engorda a las aves que comemos, ya es de verdad para que lo amordacen con la banda presidencial. Y bueno hasta a la alopecia le tocó, mis queridos calvitos también se llevaron su dosis de ‘sabiduría’ boliviana que más bien termina haciendo honor a ‘Los enanitos verdes’ y suena más a ‘lamento boliviano’.

Mi querido Evo ha resuelto la incógnita del mundo de la sexualidad ‘Qué causa la homosexualidad ¿?’. Nombre, habían de darle el Premio Nobel de Ciencias 2010. La causa, um, la causa. Como bien dijeron Masters y Johnson “El día que sepamos la causa de la heterosexualidad, sabremos la de la homosexualidad” y “Decir que la homosexualidad es anormal es como decir que la heterosexualidad lo es”.

Pero miren nada más la de esfuerzos científicos que parece que Evo ha superado. Aquí los más recientes estudios al respecto de ‘las causas’, porque parece que esta jodida sociedad de dobles morales NECESITA una explicación. Chequen, aquí un resumen de uno de mis artículos para Maxim.

Genes

El científico norteamericano Dean Hamer, genetista del Instituto Nacional del Cáncer en Bethesda, EU, afirmó haber localizado un gen que influye sobre el comportamiento sexual, asegurando que se había encontrado un ligamiento genético entre el gen, Xq28, y la homosexualidad masculina. Su estudio que fue publicado en la revista Time y en The Journal Nature Genetics en 1995, se basó en el análisis del ADN de pares de hermanos, ambos homosexuales, y encontró que dos tercios de ellos compartían un patrón distintivo a lo largo de un segmento del cromosoma X. Los científicos afirmaron que la posibilidad de que este patrón genético aparezca por casualidad es muy remota. Continúa en estudio ya que no pudo comprobarlo en lesbianas. Dadas algunas refutaciones, declaró que “su objetivo era identificar los factores genéticos, no negar los factores psicosociales”. Concluyó que jamás podremos predecir quién será gay o heterosexual.

Por su lado, el profesor en antropología de la Universidad de Oxford, Niel Whitehead, en 1999 publicó que “La homosexualidad es determinada por la naturaleza y la educación. Sin genes, no se puede actuar en el medio ambiente. Pero sin el medio ambiente los genes no tienen nada sobre dónde actuar”.

Más tarde los científicos Michael Bailey y Richard Pillard igualmente realizaron estudios genéticos con gemelos idénticos y encontraron una probabilidad del 50 por ciento de que el gemelo de un homosexual también lo fuera. Lanzaron la incógnita “Si hay algo en el código genético que hace homosexual a una persona, ¿por qué no todos los gemelos idénticos que tienen un hermano gay, lo son, ya que tienen exactamente la misma dotación genética?”

Hormonas

De los científicos que se han centrado en los estudios hormonales y psicoendocrinológicos de la homosexualidad, está el alemán Günter Dörner. En la década de los setenta clasificó la homosexualidad como “pseudohermafroditismo nervioso central”, lo que significa que considera que los hombres homosexuales tienen cerebros con los centros de apareamiento de las mujeres, pero anatomía masculina. Teorizó que los hombres con dicha orientación deben tener niveles más bajos de testosterona, o niveles más altos de estrógeno en el torrente sanguíneo que heterosexuales; y que las lesbianas y heterosexuales deben mostrar el patrón opuesto.

En 1984, Heino Meyer-Bahlburg, neurobiólogo de la Universidad de Columbia, analizó los resultados de 27 estudios realizados para probar la teoría. Según éste, ninguno mostró hallazgos significativos ya que cree que fueron metodológicamente erróneos y algunos se vieron empañados por el uso de drogas psicotrópicas por parte de la muestra.

En los últimos años, Roger Gorski, profesor de neuroendocrinología de la Universidad de California ha trabajado con ratas tratando de probar si los niveles de hormonas pudieran determinar la orientación sexual desde el vientre materno. William Byne, director del laboratorio de neuroanatomía en la Escuela de Medicina Mount Sinai, plantea, “Si la hipótesis prenatal de la hormona fuera correcta, entonces se esperaría ver una gran proporción de homosexuales con perturbación endocrina prenatal, como anomalías genitales o gonadales. Pero no es así. Si las hormonas ayudan a influir en la orientación sexual, ¿qué es lo que influye en las hormonas?” La evidencia de la investigación hormonal está lejos de ser concluyente.

El cerebro

Otros se pusieron a analizar ‘la azotea’, como Simon Le Vay, biólogo y neurocientífico quien realizara el análisis post mortem del cerebro de 19 hombres y afirmó haber encontrado “diferencias sutiles pero significativas” entre los cerebros de hombres homosexuales y heterosexuales, células del hipotálamo conocidas como INAH-3. Su trabajo fue refutado ya que algunos científicos consideraron que su muestra había sido muy pequeña, otros más como Dean Byrth, de la Universidad de Utah, debido a que algunos de los examinados habían muerto de SIDA, comentó que “aunque las diferencias en el hipotálamo pudieran darse antes del nacimiento, también pudo generarse debido a causas genéticas y otras, hasta el estrés”. Por su lado, Mark Breedlove, científico de la Universidad de California en Berkeley, demostró que la conducta sexual puede cambiar la estructura del cerebro.

Rasgos que dan la nota: Richard Lippa, un psicólogo de la Universidad Estatal de California en Fullerton, ha postulado la hipótesis de que los homosexuales son diferentes morfológicamente a los heterosexuales y sus patrones son iguales a los de las mujeres. Asegura que los gays suelen tener el nacimiento del cabello de la coronilla en el sentido contrario a las manecillas del reloj, al igual que las mujeres. Otros rasgos que se han expuesto: los homosexuales y las lesbianas tienen 50 por ciento mayor probabilidad de ser zurdos o ambidiestros que los heterosexuales. Igualmente, se ha observado que la longitud relativa de los dedos índices de los hombres heterosexuales, son más cortos que la de dedos anulares, mientras que la longitud de ambos dedos tanto en mujeres como en homosexuales es similar. Las lesbianas suelen tenerlos a distinta longitud como los hombres. Se han descubierto además fenómenos en la forma en que se procesa el razonamiento espacial y cómo se perciben los sonidos. A partir de estos hallazgos, se podría concluir que el “modelo de inversión” de la homosexualidad de Freud puede ser cierto. Como es natural, decenas de estudios se contraponen.

Naturaleza, ambiente y todos sus integrantes

La mayoría de los especialistas en diversas ciencias concluyen que todo interviene en nuestra orientación sexual. Así como nada está confirmado, nada está negado. No hay pruebas en la actualidad para fundamentar una teoría biológica, así como no hay pruebas convincentes para apoyar una explicación psicosocial.

John Money, sexólogo y profesor de psicología médica de la Universidad John Hopkins, investigó hasta su muerte en 2006 los factores que originan la orientación sexual. Entre muchos de sus conceptos determinó que todo se inicia cuando ciertas hormonas inciden sobre las células cerebrales de un ser humano en el vientre materno, mismas que prolongan su influencia hasta el año y medio de vida. Esto establece la predisposición hacia una masculinidad o una femineidad ya que delimitan el desarrollo de los genitales externos. En ocasiones, cuando el sexo cerebral y el genital poseen incongruencias, se hará evidente con el paso de los años. No obstante, esto puede estar influenciado por experiencias eróticas y, por supuesto, el ambiente. Así mismo se corroboró que aquellos que son obligados a vivir una orientación cuando su psique les indica que no es la que les pertenece, les será imposible adecuarse, pese a apoyo terapéutico, hormonal y psiquiátrico. Por grande que sea el deseo de el individuo por ‘encajar’. Una corroboración más de que la orientación no se puede cambiar ni manipular.

La doctora en filosofía y psicología, Julien Harren expone que un modo de comprender la combinación entre naturaleza y experiencias que promueven una orientación, es a través de la siguiente ecuación:

Genes + Aspectos cerebrales + ambiente prenatal hormonal = Temperamento

Padres (educación) + compañeros (amigos y amantes)+ experiencias = Ambiente

Temperamento + Ambiente = Orientación.

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