¿Se imaginan tener decenas de orgasmos sin el menor estímulo? Pues hay quienes padecen una condición  llamada Trastorno de la Excitación Genital Persistente (TEGP) o Síndrome de Excitación Sexual Persistente (PSAS) y llegan a experimentar más de 200 orgasmos al día. Resulta en una excitación genital espontánea que puede producir dichos climax debido a una congestión sanguínea genital, no relacionada con ningún tipo de sensación de deseo sexual. Es poco frecuente y no está muy estudiado.

Piensen en las complicaciones diarias que dichas personas sufren, en pleno trabajo, escuela, el camión, en una tienda, el cine. de pronto surge  el orgasmo en términos físicos y, obvio, es visible y/o perceptible.

El también llamado Síndrome de Mempin fue documentado por primera vez por la Dra. Sandra Leiblum en 2001. No está relacionado con la hipersexualidad o el deseo sexual hiperactivo, antes llamado ‘ninfomanía’. Además de ser muy rara, la condición es también con frecuencia no declarada por las víctimas por considerarla vergonzosa.

La excitación física provocada por este síndrome puede ser muy intensa y persiste durante largos períodos, días o semanas. Es decir los genitales se ingurgitan, o sea, se llenan de sangre, se erecta clítoris, y los labios de la vulva femenina se enrojecen y amplían tal cual si estuvieran en pleno round sexual.

Algunas veces el orgasmo puede proporcionar un alivio temporal, pero en cuestión de horas los síntomas reaparecen. El regreso de éstos es súbito e impredecible.

Los síntomas pueden ser debilitantes, evitando la concentración en las tareas mundanas. Algunas situaciones, tales como ir en automóvil o en tren, las vibraciones de los teléfonos móviles, e incluso  ir al baño pueden agravar el síndrome, causando molestias e incluso dolor. No es raro que quienes lo padecen pierdan una parte o todo el sentido del placer.

No se sabe mucho al respecto pero se cree que es causado por una irregularidad en los nervios sensoriales y suele ser más frecuente en  mujeres posmenopáusicas, o en aquellos que han sido sometidos a tratamiento hormonal.

Los síntomas a veces se puede reducir mediante el uso de antidepresivos, agentes antiandrogénicos y geles anestésicos, pero no es un condición nada simple de tratar, sobre todo por la falta de conocimiento.

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