Aquello de eyacular sobre el cuerpo de la pareja, además de ser una fantasía, en gran parte heredada del porno, pudiera implicar otras formas conductuales. Entre ellas, una demostración de poder, superioridad hasta humillación. Dentro de las prácticas consensuadas en pareja puede crear un ingrediente erótico y con tintes muy excitantes; siempre y cuando  agrade a ambos o fomente un modo de expresión sexual placentera. Sin embargo, de acuerdo con estudios y encuestas como los de la Universidad de Columbia, son pocos las mujeres y hombre gay  que disfruten en ser eyaculadors. Nuestra, digamos ‘lógico’ asquito  por el semen (por su viscosidad, posible aroma intenso) tiene la explicación -en gran parte porque desde niños nos fomentaron cierta aversión por los fluidos- y obviamente por el contexto humillante que se pudiera detectar. No obstante, muchos lo disfrutan, suguieren y hasta celebran. Todo un cumplimiento de fantasía mutua.

El sexólogo Miguel Espinosa del Instituto Mexicano de Sexología comenta que “para algunos hombres ‘venirse’ en los pechos, las nalgas, la boca o la cara de su pareja sexual, desde un aspecto sexual pero más psicológico puede representar de manera consciente o inconsciente una forma de ‘marcar’ el territorio en el cuerpo de la otra persona, por supuesto de manera simbólica. Con ello algunos hombres adquieren cierta sensación de seguridad”.

Válido y disfrutable para algunos pero ciertamente debe pre negociarse. En especial cuando la relación es incipiente. De pronto recibir sin previo aviso la carga eyaculatoria en la boca durante un fellatio o en cualquier zona en prácticas estilo coitus interruptus o en contactos masturbatorios en pareja… pues puede no resultar muy agradable.

Precisamente hay prácticas que incluyen ciertas expresiones comportamentales como el BDSM (bondage, dominación, sumisión, masoquismo)   para quienes sí aman esta lluvia lechosa, por ejemplo, el Bukkake es una  práctica de origen oriental que consiste en formar un grupo de hombres que se masturban y eyaculan sobre una misma persona. Venga, que para el que le gusta, esto debe ser un festín.

¿Qué dicen? ¿Fantasean o disfrutan eyacular/ser eyaculad@s por su pareja?

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