Pasarnos el día en pleno rush y estrés por obviedad causa contracción en distintos grupos musculares, uno puede sentir esa tensión en los músculos de la espalda o del cuello, pero no son los único que sufren tensión marca ‘Vetealdiablo’, los músculos pélvicos también reciben su dosis. Y fea. Es así que cuando nos relajamos al excitarnos, llegar a la meseta y finalmente al orgasmo, dicha relajación puede causar dolor. Sí dolor espantoso. Todo el vientre, la espalda baja, los testículos, las ingles y la pelvis al sufrir tal choque al destensarse que la sensación posterior al maravilloso orgasmo es un pain in the ass.

¿Alguna vez han escuchado que cuando una persona constantemente sometida a fuerte estrés y tensiones, toma vacaciones, se enferma? Por lo regular esas personas cuando se permiten relajarse su cuerpo ‘les habla’ y les hace ver que llevan mucho tiempo pasándola mal y se somatiza todo ese acumulado al cual no se le hace caso porque se está demasiado ocupado. A la pobre pelvis le pasa lo mismo. No duele mientras estás en plena crisis de estrés. Y te dices ¿Entonces por qué demonio me duele si acabo de tener un momento rico, delicioso? Precisamente por ello, porque la relajaste y le permitiste sentir.

¿Ven? Dense al menos una hora al día para que su cuerpo sienta, se relaje, respire. Saben que casi siempre mi carga de trabajo es asquerosa, si no me diera esos minutos para mí, me volvería loca. Y –por obviedad- mi fase post orgásmica sería de miedo.

He ahí la respuesta. ¿Les ha pasado?

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