¿Cómo les va la vida mis erotizados sexonautas? ¿Sexies noches y belos días? Yo ‘a todo mecate’, Dios gracias. Fíjense que hoy grabando el podcast (que por cierto nos quedó impresionantemente gracioso gracias a sus colaboraciones sobre Dirty Talk), en la entrada me di cuenta que hay un dato que creo que nunca les he comentado, de esas obviedades que una supone que son sabidas. Hoy después de comentarla huo dos que tres personas que me dijeron que no sabían y me di cuenta que nunca lo he aclarado al menos en este blog.

Por lo regular, las mujeres creen que todos los fluidos que surgen de sus genitales provienen del mismo sitio y que, de hecho, tienen la misma función y composición. Y no. Lo que todas conocemos como flujo vaginal, o sea lo que normalmente mantiene húmeda y con las condiciones ideales nuestra vagina, ese que se puede poner más espeso o hasta amarillento cuando hay una infección micótica o bacteriana, es producido, osease viene de las glándulas cervicales. Y no es el mismo fluido que surge y abunda cuando nos excitamos. Ese es producido por las glándulas de Bartolini que se localizan de cada lado de los labios menores. Igualmente es blanquesino y mucoso pero su función es facilitar las relaciones sexuales. Y cuando surge un squirt, o sea un eyaculación femenina, el líquido eyaculatorio lo producen las glándulas de Skene y se conectan con la uretra, por eso sale disparado por ahí, no por la vagina pese a que son resultado de la estimulación del punto G que es parte o se localiza en el área vaginal.

Espero que si no lo sabían, les sea de utilidad esto. Y ya que estamos en cosas de flujos y líquidos, es buen momento para preguntar o comentar si tienen alguna duda al respecto. Venga

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