Ya que esta semana la dedicamos vía podcast a la segunda parte de los accidentes sexuales, aquí la historia real de una ruptura de pene. Un tipo que tras una noche de lujuria desenfrenada, puede sentir molestias y un ligero dolor en la zona púbica o el miembro viril. Sin embargo, una rotura es algo considerablemente más serio y doloroso. Puede suceder, aunque, afortunadamente, no es algo habitual. El pene se fractura cuando se rompe la ‘tunica albuginea’ que rodea los cuerpos cavernosos.

En la mayoría de los casos, el drama ocurre durante el coito cuando el pene impacta con la pelvis o el perineo, especialmente en aquellas posturas en las que la parte penetrada se coloca encima de la penetrante. Ahora bien, repito que es una situación muy rara y no es cuestión de vivir acongojado. La historia de Francis, el muchacho estadounidense protagonista de la dramática experiencia, apodado Flint, es terrorífica, pero la cuenta con mucha gracia. Según él, después de ir al cine con su novia (no explica qué película vieron), sintieron un calentón y decidieron dirigirse a su casa. Fue en ese momento cuando, en palabras textuales de Flint, “la mierda impactó en el ventilador”.

Al poco tiempo de iniciarse los prolegómenos sexuales, nuestro protagonista escuchó un ruido parecido al que hacen los nudillos de las articulaciones de los dedos cuando los chasqueas. Inmediatamente su pene quedó fláccido como la nariz de Gonzo. Asustado y dolorido, decidió acudir al servicio de urgencias del hospital más cercano.

Tiene su página, ‘I Broke My Penis’. con toda su experiencia.

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