El concepto homoflexibilidad surge en los años 50 con la escala de Alfred Kinsey quien explicó a través de siete rangos las orientaciones sexo genéricas, de la heterosexualidad exclusiva a la homosexualidad exclusiva trasladas por grados de heteroflexibilidad y homoflexibilidad.  En 2001, el sexólogo Juan Luis Álvarez Gayou amplió y puntualizó el concepto de las distintas orientaciones a través de un continuo en el cual integró las siguientes subcategorías.

• FHT y FHM- Fundamentalmente heterosexual o fundamentalmente homosexual. No reconocen belleza ni se sienten atraídos eróticamente por el género (opuesto en  FHM y el mismo en FHT)

.• BHT y BMH- Básicamente heterosexual o básicamente homosexual. Pueden reconocerse atraídos por el género pero no mantienen contacto erótico (con el mismo BHT, con el opuesto BMH).

• PHM y PHT- Preferentemente heterosexual o preferentemente homosexual. Están orientados hacia un género pero están abiertos a experiencias con el otro.

• Bisexual: se siente orientado erótica y afectivamente por ambos géneros

Y considera tres posibilidades de expresión de las mismas

1. NP- No practicante, nunca han tenido contacto erótico-sexual, en el caso de homosexuales con el género opuesto y de heterosexuales con el mismo.

2. PA- Prácticamente asumido. Haber tenido algún contacto erótico-sexual y/o afectivo

3. OF- Onírico Fantasioso. Experiencia erótica sólo a través de fantasías o sueños.

Sin embargo, categorizarnos, estereotiparnos o clasificarnos es un retroceso en la búsqueda de diversidad, salvo por el sentido de pertenencia que nos genera el sabernos parte de un colectivo o de un grupo, no tiene sentido. Importante saberlo pero no quiebren el seso. Sencillamente somos seres sexuales, espero, responsables en nuestra práctica y respetuosos física y emocionalmente emocional y físicamente tanto con nosotros como con nuestra pareja y/o terceros. Exploramos, experimentamos y creamos nuestra concepción de plenitud sexual conforme a nuestros valores y ética personales. Pero sobre todo, importantísimo que esto sirva para comprendernos, para que aquellos que en algún momento -por ejemplo y de manera muy frecuente- se encuentren fantaseando o abierto al contacto con alguien de su mismo género, no comiencen a castigarse y hacerse preguntas con respecto a su orientación, aludiendo al eterno discurso homofóbico con el que hemos vivido. Es importante que nos integremos como seres sexuales sin categorías.

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