A este hombre, Gregory Goodwin Pincus le debemos la tranquilidad. Él fue uno de los principales investigadores -en algunos casos reconocido como el único- que dio vida a la píldora anticonceptiva. Biólogo estadounidense que creó toda una revolución sexual en la década de los 60. Para 1934 ya había logrado las bases de la fertilización in vitro utilizando a una coneja. Y años después con el apoyo de la feminista Margaret Sanger, quien le consiguió una beca para comenzar a trabajar con hormonas, logró concebir el milagro: que las mujeres pudiéramos suprimir nuestra ovulación con base en hormonas sintéticas que ‘engañaban’ a nuestro cuerpo, creando un embarazo falso. Por supuesto se las vio negras para lograr que su trabajo fuera reconocido. En la década de los 50 la anticoncepción en estados como Massachussets se consideraba delito pero la luz se hizo y a partir de sus investigaciones, nuevas generaciones de anticoncepción han sido creadas y se continúa. Hoy, se calcula que más de 11 millones de mujeres en el mundo disfrutamos de su invento. Apalusos para Don Gregory.  Mentes que realmente impactaron la historia de la humanidad.

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