De acuerdo a diversos estudios como los de Allan Mazur de la Universidad Syracuse en Nueva York y de Alan Booth del Departamento de Sociología de la Universidad Estatal de Pensilvania, en humanos la selección de hembras a machos agresivos o dominantes funciona por la percepción de feromonas a través del aparato vómeronasal. Muy parecido a como lo hacen otras especies. La androsterona es una feromona que se genera durante la descomposición de los andrógenos y entre varias de sus funciones está el despertar el interés sexual. Han descubierto que aquellos hombres reconocidos socialmente como ‘machos alfa’ (atractivos, exitosos, etc.) producen mayor cantidad de ésta.

Asimismo han detectado esta alta producción en hombres con tendencia a la ira y la agresividad. La zona de mayor emanación está en las axilas y parece que también crea una reacción en otros hombres al percibirla, generando respeto y admiración hacia los denominados ‘alfa’. Aunque socialmente nos han enseñado a buscar un hombre más ‘equilibrado’, suponen que nuestra naturaleza animal también nos insta a elegir a aquellos con más poder de dominación.  Selección natural en búsqueda del macho más apto que nos dé crías más fuertes, capaces de sobrevivir.

¿Les suena? ¿Han elegido hombres agresivos o iracundos de manera inconciente? Miren

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