Complejo, ¿cierto? El asunto de  las parejas paralelas y los factores alrededor de lo que culturalmente hemos nombrado como ‘infidelidad’. Valor importantísimo pero al tiempo subjetivo según acuerdos tácitos o expresos de cada pareja.

No obstante, parece que hasta pata estas situaciones categorizamos o brindamos ciertas licencias adaptándose a nuestras realidades. En ese tenor,  una investigación del psiquiatra Willy Pasini, profesor de la Universidad de Génova, planteó a un grupo de mujeres y hombres qué preferirían:

1Que su pareja estuviera con otra(o) pero pensando en ellas/ellos o bien,  a su lado pero pensando en otra(o).

O sea, que su pareja (en el caso de estar en medio de una relación de infidelidad), durante sus encuentros románticos o sexuales pese a estar en dichas condiciones pensara en ellas o ellos planteándolos como la prioridad emocional en su vida y entregados sólo a un acto carnal. O, en caso contrario, con ellos o ellas pero pensando/añorando a otro u otra.

La mayoría de las mujeres optaron por la primera opción, aludiendo a que mientras ellas fueran las dueñas del corazón del mismísimo, la situación no sería de tanto peso.  Y claro, de tener que elegir esa era la mejor opción.

En tanto casi la totalidad de ellos optó por la segunda.

Concluyó que las mujeres aquilatan mantener la supremacía en las prioridades emocionales de su hombre aunque exista infidelidad física (sexo), mientras que los hombres prefieren la pertenencia pese a que sus mujeres pudieran enamorarse de otro o desearlo. Claro, siempre y cuando no haya puesta de cuernos física.

¿Ustedes a qué grupo pertenecen? Obvio, lo ‘ideal’ sería no estar en ninguna de ambas circunstancias, pero en un supuesto, ¿qué sería más ‘digerible’?

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