El inicio de la vida sexual o erótica  de un adolescente, por lo regular será postrero a una serie de recomendaciones y hasta amenazas de sus padres, abuelos y figuras de poder instándolo a que lo evite (casi siempre basadas en el miedo y la desconfianza no sólo hacia el hijo sino hacia toda persona que pudiera acercársele en términos calenturientos). Obviamente, de manera más insistente en el caso de las mujeres. Percibidas desde innumerables culturas antiguas como ‘las que tiene las de perder’ y deben guardar el honor generacional instalado en su supuesto himen. Y hay padres que de verdad se obsesionan con el hecho, llegan a enfundarse en inspectores y espías de sus hijos.
La primera falla y precisamente la que genera mayor ansiedad, está en que han concebido a su hijo como un ser asexuado, es decir, sí lo reconocen con un género determinado y dan por hecho una orientación sexual de acuerdo a la heterocentricidad social que ellos mismos han heredado. Tienen claro que de acuerdo a ese sexo-género el chamaco tiene ciertos gustos, y aficiones incluso hasta obligadas. Pero durante toda su infancia, y salvo casos en que las mismas experiencias los han orillado, casi todos los padres ignoran que la sexualidad de su hijo ha estado presente siempre y que el erotismo sencillamente ha ido evolucionando hacia diversos objetos de deseo y zonas erógenas.

Nunca concibieron que durante la etapa oral freudiana, la zona erógena principal del niño o niña era la boca. Toda su vida y durante lo que le resta todo será búsqueda de placer. Es ser humano, ¿creen que las terminales nerviosas o los procesos de desarrollo psicosexual se desarrollan hasta la pubertad cobijados bajo el concepto de ‘inocencia’ propia de la infancia? Pues les tengo noticias, no es así. Pero, claro, como siempre han tenido una concepción genitalizada de la sexualidad, no les cabe en la choya siquiera que el deseo por el acercamiento erótico o sexual con otro (mismo o distinto género, dependiendo orientaciones), es precisamente parte de ese proceso. Muchos, en la etapa fálica comenzaron con su tarea de inspectores anti sexo, cuando sus críos de niños comenzaron el valiosísimo descubrimiento de su genitalia y no sólo la curiosidad sino el placer obtenido tras la manipulación los llevó a insistir en la zona, les pegaron de manazos, los reprobaron y dejaron muy claro desde entonces que su ‘pilín’ o ‘colita’ -porque ni para decirles por su nombre eran- simplemente no les pertenecían, no tenían derecho a ellos y algo terrible pasaba en ese escabroso lugar al grado de ser innombrable.

Pues bien, es obvio que mamá o el sr. padre va a pondrán el grito en el cielo el día que descubran que no sólo comienza a sentir curiosidad, sino que ya tiene francas prácticas eróticas: besos, manitas acá y allá, caricias, y que sí, “su niña, su preciosa niña siente de-se-o ¡Jesús Cristo vencedor, calma tu ira y tu rigor!, ¡Úshcalo, úshcalo, diablo panzón!”. Lo que -inexorablemente-  los llevará a reprimendas.

Y comienza un camino de muchos equívocos precisamente por falta de información y porque la poca que ha llegado puede no sólo estar errada sino también inundada de los mismos ingredientes sexofóbicos: miedo, sensación de hacer algo prohibido y sucio, de no pertenencia de no derecho a vivir el placer ni adueñarse de los genitales (los propios, obvio).

El que un chaval o una chamacuela esperen no radica en evitar las típicas amenazas ‘embarazo no deseado’, ‘contagios’, ‘que te van a tachar de puta’ y etc. que nadie niega claro, pero la verdadera ‘fórmula’ está en comprender que cuando tienes 14 o 16 años tu cabezota es un cúmulo de confusiones, de descubrimientos personales, de invención de quién eres e iniciar una vida sexual bajo ese panorama lo más probable es que te genere una construcción de una sexualidad con muchas deficiencias, porque está desinformado, confundido, hasta enojado con los conceptos. Porque la imagen que tienes de la sexualidad salió de los chismes de tus amigos, los videos de YouTube y la inaccesibilidad de tus progenitores. Entonces, sí vienen los trancazos. Simple. El tiempo, darte tiempo y llenarte de tanta información como puedas te va a dar un panorama sobre cuando es realmente ideal comenzar no con los contactos eróticos pero sí ya cuando te vas a aventar a iniciarte en prácticas donde necesitas cuidar de tu salud, anticoncepción pero sobre todo claridad de qué es lo que deseas en un tu cama, cómo concibes la plenitud y el enorme derecho que tienes (tanto como responsabilidades) a vivirte sexualmente a todo lo que das, siempre y recuerden regla de oro sin hacerte daño, dañar a tu pareja o a un tercero.

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