¿Cómo están mis queridos sexonautas? ¿Preparados ya (claro, los mexicanos) para las fiestas de este tan debatido bicentenario? Pues yo me aventaré a cocinar tres ollones de pozole para una noche rica y mexicana. A ver qué tal, me preocupa un poco el asunto de las vialidades, de verdad, el jueves tengo función de los Monólogos de la Vagina a las 7:30 y 9:30 y las circunvalaciones van a estar complicadas. Ah, por cierto, hay 2X1 para los twitteros, sólo tienen que enviar mail a elsy@revistacm.net, quedan en la lista, para cualquiera de las dos funciones y al llegar a taquilla muestran su IFE y listo, van con su canchanchán o chavala y sólo pagan un boleto. Chido, ¿no? Además el viernes no hay escuela ni chamba así que no hay pretexto.Y otro punto que más que preocuparme, me encabrona es lo del gastazo para las fiestas patrias, entre sus ‘estuatas’, chous y demás parafernalia, bueno. Y todo Veracruz y el Itsmo jodidísimos. En fin. México, así somos. Pero no me cabe duda que sí hay muchos otros aspectos que celebrar y no mañana o pasado sino siempre. De verdad, no es voltear a ver al más jodido para sentirte mejor, pero tampoco podemos negar que somos una nación muy rica y con una energía valiosísima. Bueno, ya.

Ora sí, a lo que venimos. A la ¡irrumación! Cuando el sexo oral se vuelve rutinario, pueden optar por una variante. La irrumación consiste en permitir al ‘felado’ tomar el control del movimiento mientras quien succiona y besa el pene se mantiene pasivo y sólo ‘presta’ su boca pero no ejerce movimiento. Es una forma de penetración oral y el placer reside en dejar que quien está siendo estimulado defina la manera y las zonas que le provocan más placer. Es un juego sano de sumisión pero nunca debe sobrepasar el respeto ni mostrar una actitud punitiva.Y recuerden mijos santos, prenegociar antes el momento eyaculatorio. Es decir, esto puede convertirse en una situación humillante si la chica, o claro chico (orientaciones aparte) recibe el chisguete eyaculatorio en la cara, boca o pechos. Hay que checarlo antes, de hecho, el asunto del disparo en cierta zona acordada puede darle un ingrediente kinky y rico, fantasioso a la practica.

bueno, aquel que lleva el control puede tomar con suavidad la nuca de su pareja mientras acaricia sus cabellos o su rostro y dirige los movimientos. De hecho, debido a su naturaleza, en la Antigua Roma era considerada un modo de vejación y obscenidad. En los frescos de Pompeya se muestran escenas donde se aprecian castigados siendo irrumados y en la Edad Media, a los condenados al potro, se les irrumaba y violaba analmente.

Ya en pareja y con todos los ingredientes del imaginario, el erotismo y demás, promte. Inténtenlo y me cuentan. Y hablando sobre los disparos eyaculatorios, ¿alguna de ustedes se negaría por completo a recibir la eyaculación de su hombre? ¿En qué zonas? ¿Dónde les gusta más señores? ¿Sienten que pedirlo es humillante para ellas? Por otro lado, ¿les gustaría irrumar o ser irrumados?

Share Button