Este domingo 7 de noviembre en plena Avenida de la Catedral en Barcelona se armó el mismísimo besuqueo entre personas del mismo género con orientación gay y claro, otros agregados en apoyo. Desde hace algunas semanas se comenzó a cocinar este flashmob al saber que Benedicto XVI visitaría esta ciudad y como una muestra de inconformidad, rechazo, incitación, enojo y demanda de libertad frente a  la inmensamente conocida postura de la Institución católica con respecto a  las relaciones entre personas del mismo género, las familias homoparentales y todas sus correlaciones.

Al parecer y de acuerdo a la mayoría de las publicaciones la Queer Kissing Flashmob fue un éxito. Justo cuando el Papa pasó en su súper papa móvil , más de 200 personas se besaron en señal de protesta (la gran mayoría de orientación gay). Se vivió el amor, la diversión, los que fueron por metiches, los borregos, los que realmente creen en el movimiento y los que se saborearon la provocación.  Y claro, hubo quien se salió del huacal ya que pese a que la convocatoria era por “una muestra de amor reivindicativo” y un acto pacífico sin insultos, pancartas, etc. sí hubo gritería e incluso se empezó a poner tirante el ambiente entre éstos y grupos de jóvenes católicos. Nada pasó a mayores y después del intercambio lingual masivo se retiraron a sus casas pacíficamente.

Obvio hay muchos matices en este hecho, se celebraron las libertades, y se aplaudieron pero también fue muy criticado. Desde algunas ópticas, incluso de gays, fue generar morbo y dar ejemplo de una rebeldía mal comprendida que fácilmente puede interpretarse negativamente y seguir alimentando ideas homofóbicas. ¿Necesario? ¿Revolucionario? Tantas respuestas. El mismo Facebook donde se armó la convocatoria decidió eliminar el perfil del flashmob. No sé de dónde me salieron los FB tan conservadores.

Yo celebro por ellos, porque tengan voz, estén unidos y estén presentes. Celebro la diversidad y la capacidad de amar y dotar a la raza humana de una sexualidad plena como cada quien la conciba.  Pero para muchos con seguridad esto fue una exhibición innecesaria e irrespetuosa. La iglesia inexorablemente mantendrá su postura, y quedará en el libre albedrío de quienes siguen esa religión tener o no la plena conciencia del respeto por la diversidad. Sin olvidar claro, que la postura de los Papas, sacerdotes y demás funcionarios de dicha empresa también forman parte de la diversidad. La diversidad somos todos. Todos. Ellos (no todos sus integrantes, no generalicemos), con su supuesto o impuesto celibato, sus ideas sexofóbicas, heterocentristas y homófobas, sí, son parte de la diversidad. De ahí su nombre.  Y también merecen que respetemos su postura aunque no soportar sus ataques.  ¿Ellos pueden decir lo mismo? ¿Que fue un ataque el flashmob? Finalmente fue un paseo por la avenidas para que los que son devotos al catolicismo vieran pasar a su máxima figura. Quizas nosotros -los que no somos católicos y/o  los que apoyamos el movimiento-  nos pondríamos igual si llegara un grupo de sacerdotes a echar ‘agua bendita’ en una marcha gay. Complejo.
¿Qué opinan ustedes?

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