Ya platicamos un poco sobre las heridas sexuales (emocionales) provocadas por la poca información, la educación cundida de mitos y de mochería (herencia de nuestra ignorancia) pero ahora vámonos con esos dolorcillos de corazón y otras partes que surgieron cuando nos iniciamos en los andares sexuales. Uchala manita, esas sí que calaron. Bastante común y no porque el ser humano sea malintencionado por naturaleza pero nunca faltaron los novios o novias que presionaron o llegaron hasta a la burla ante dificultades de rendimiento sexual. Por ejemplo, ahí tienen a Mongo que emocionado, presionado y quizás un poco pasado de tequilas no consigue una erección adecuada, y claro, su novia Monga comienza a presionar desde con esos clásicos ‘¿Ya no te gusto?’, ‘¿Estás viendo a alguien más?’, etc. hasta con verdaderos reproches con grito o lágrima y moco. Lo mismo para quienes en algún momento eyacularon antes de lo pensado, con cuestiones anatómicas, por disgusto ante sus técnicas amatorias (entonces poco depuradas), en fin. Un mundo al que daban ganas de huirle. En el caso de las mujeres también pudo haber reproches, por falta de cooperación, por pudor, por no ser virgen, por serlo, por estar muy ‘vivida’, por no saber besar, por no querer acceder a ciertas prácticas, por infinidad de pendejadas.

Y, claro, vienen los dolorones emocionales que de verdad puedes cargar de una a otra relación. Casi puedes ver a tu ex parad@ en la cabecera viendo cómo nuevamente no logras superar sus palabras o sus hechos; mismos que dejaron esa asquerosa huella en tu vida sexual.

La mente es de verdad frágil, como lo son los sentimientos. El descubrimiento de la sexualidad como un ‘arte’ de contacto se lleva a cabo en la adolescencia. Entonces, estando dentro de esta etapa en donde de manera literal adolecemos, era obvio que nos sintiéramos confundidos, aterrados, curiosos, bombardeados por tanta información que llegaba ya fuera por parte de nuestros maestros, amigos, revistas o familiares. Existe un enorme morbo en torno a la sexualidad y eso nos intimidaba.
La gran mayoría nos sentimos lastimados en nuestro desarrollo sexual en esa etapa. Pese a que han pasado muchos años y algunos ni siquiera recuerdan los hechos, aún influencian su actual comportamiento.

Compartiré uno de los casos de una investigación que hice hace algunos años para que puedan medir lo poderoso que puede ser un recuerdo, por estúpido que parezca. Una mujer que actualmente es una exitosa profesionista de 30 y tantos años, casada y con una vida sexual, en apariencia, buena me confesó que hace 16 años se acostó con un chico del que estaba enamorada. Él una vez que logró su cometido le contó a todos sus amigos que ella era muy mala en la cama y que sus pezones eran negros y feos. Todos se burlaron y le pusieron apodos. Ella ni siquiera recordaba esa experiencia pero al contármela descubrió que siempre tiene la sensación de no satisfacer a su esposo y que le da pena mostrar sus pechos porque le parecen desagradables.  Y esos son los casos ‘light’, hay quienes nunca se atendieron o tomaron terapia tras una violación.

Tendemos a dejar que aniden en nuestro cerebro esas criaturas horrorosas que merman nuestro placer y que incluso, afectan nuestra vida diaria.
La única forma de despedir a esos demonios es dándoles la cara. A menos que hayan vivido un episodio traumático que requiera de terapia profesional, no hay mejor técnica que la introspección. Concedánse un tiempo para identificar aquello que vienen ‘cargando’ como mochila de caca desde hace años y que hacen de su vida íntima un encuentro desencantado o hasta del nabo. No necesariamente su vida sexual tiene que ser trágica pero a todos nos encanta atrevernos a nuevas experiencias, queremos más orgasmos y deleitarnos con encuentros deliciosos. Y sobre todo, lograr confianza en nosotros mismos, absoluta aceptación de quienes somos y de nuestro cuerpo. El ‘truco’ más efectivo para llegar al orgasmo múltiple es admirando lo perfecto que eres. No importa tu edad ni tu estilo de vida: tú mereces sexo mágico y erotismo de película.

Una vez que tengan claras sus heridas y dependiendo de lo ‘sangrantes’ que estén, deberán atacarlas. Las soluciones vienen desde aprender a reírte como loco de esas experiencias que ahora parecerán tontas pero que nunca dejaste ir hasta comentarlo con tus amigos, escribirlo o hablar con tu pareja. Cuéntale, si lo crees conveniente. Entablar un canal de comunicación sobre algo tan tuyo puede ser positivo y tal vez para él o ella esto represente una oportunidad para entenderte mejor y hablar sobre sus propias inseguridades.

Muy importante, nunca olvides perdonar. Es lo más sano y liberador. Regálate ese bienestar, perdona a quien te haya lastimado, mentido o humillado. Ya no lo necesitas, déjalo ir.
Encontrarán porqué a no les habían funcionado los típicos consejos para revivir tu relación, porqué no cambiaba nada pese al negligé de seda que te costo media quincena, ni el lubricante con sabor a fresa, ni la segunda luna de miel. Las razones no estaban en esas cosas, estaban en ti y ahora las has encontrado.
El pasado puede regalarte mucho, quédate sólo con las ‘fotografías’ de felicidad.
Eres un ser sexual inigualable, atrévete y échate un clavado al pasado para reencontrar la verdadera raíz de tus desencuentros en la cama. No sólo serás más tú, serás mejor amante.

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