A muchos se les rompe la cabeza tratando de idear una estrategia nueva a integrar en su cama para este 14 de febrero. Todos esperamos que ese día surja especial y sea recordable. Bueno, he aquí una idea inspirada en el filme de Peter Greenway, ‘El libro de cabecera’. Si no la han visto, es una buena oportunidad. El juego consiste en encontrar el placer como lo hacía Nagiko, la protagonista de esta película de culto, es decir, a través de que nuestra pareja escriba sobre nuestro cuerpo.
Pero, aprovechando lo enchocolatado que es el día de San Valentín, en vez de tinta utilizaremos chocolate. Todo un manjar que además contiene feniletilalanina, esa misma sustancia con la que nuestro cerebro se ve inundado cuando nos enamoramos; un aminoácido muy excitante.
Sólo necesitarán un pincel no muy fino (yo he utilizado las brochas viejitas que tengo para sombras de ojo, y funcionan muy bien), barras de chocolate de su preferencia que hayan metido unos minutos antes en un recipiente al microondas para que se derrita (cuidado, que no quede burbujeante porque puede quemar) y el cuerpo desnudo de su pareja.

Con el pincel irán dibujando o escribiendo lo que gusten sobre la espalda, muslos o entrepierna de su pareja. Pueden dibujar o escribir, pedirle que adivine la figura o la palabra y después borrarlo con la lengua, lentamente. Todo acompañado de besos. Para ‘maridar’ esta sensación deliciosa y no terminar empalagados, pueden optar por tener a la mano una copa de vino tinto seco y permitir que su pareja también se deleite con los sabores. Por ejemplo, con el pincel pueden ‘pintarle’ la boca con el chocolate, besarse e instantes después darle un sorbo de vino. Suena perfecto, ¿no creen?

Para cerrar la noche con broche de oro, aprovechando que hasta ese momento los genitales no han entrado al juego… mmmm, aquí el picante: coloquen el anillo vibrador Sico Ring. Este juguetito de lo más romántico está diseñado para colocarse en la base del pene, hasta su pelvis y se enciende justo antes de la penetración. Las reverberaciones que provoca el balín o pastilla con el que viene integrado, masajeará el clítoris de un modo delicado pero profundo . De esa forma, el orgasmo puede intensificarse o facilitarse, sobre todo en aquellas mujeres que encuentran complicado llegar al momento de clímax. Recuerden que la penetración no basta, hay que masajear, estimular el clítoris que es el órgano que se encarga de nuestros orgasmos. Con el anillo podrán utilizar sus manos para otras ‘tareas’ y dejar que éste trabaje para ustedes.  Incluso, la vibración puede extenderse hacia la zona del perineo de ambos, que como saben, está cundida de terminales nerviosas que generan placer. La penetración cobrará un sentido distinto, lúdico y más erótico que nunca. Pueden colocar en el anillo, en la zona del pequeño vibrador, unas gotas de Soft Lube para permitir que el masaje sea más placentero. Es importante que no estimulen el clítoris de manera previa con demasiado ahínco ya que pueden sobre excitarlo y al contacto con el vibrador puede ser demasiado intenso.


Ahí se los dejo de tarea. Les deseo los gemidos de San Valentín más profundos y vibrantes.

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