Se han dado diversos casos de mujeres en nuestro país y en el mundo que no advirtieron que estaban embarazadas hasta muy avanzado el proceso de gestación e incluso cuando las atacaron los dolores de parto. En 2003 la BBC realizó una recopilación de estas experiencias para un programa donde varias mujeres, entre ellas la novelista londinense Maggie Alderson, narraron cómo supieron que serían madres al momento en que acudieron a emergencias por un fuerte dolor abdominal y les advirtieron que en realidad estaban dando a luz. La mayoría no lo nota ya que presentaron sangrados derivados de procesos hormonales que confundieron con su menstruación. Sucede de igual modo a quienes tienen una carga laboral fuerte y asocian los malestares con el estrés y están poco pendientes de sus ciclos menstruales. Muchas otras no lo acusaron ya que eran poco regulares, y es poco perceptible en personas con sobre peso que deducen que han ganado unos kilos por cuestiones alimenticias. Me parece que History Channel o uno de esos, transmitió hace poco otro grupo de casos: impactante el de una chava, lesbiana, cuya novia -con quien vivía- la llevó a emergencias porque no soportaba el dolor de pelvis. Tenía sobrepeso. Y ahí que le sueltan que estaba en trabajo de parto. Imaginarán a la novia, ¿con quién te acostaste chula?

¿Se imaginan?

-‘Doc, vengo por un dolorazo de panza, ¿qué tendré gastritis, colitis, gastroenteritis?

– No mija, tienes un bebé a punto de nacer.

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