La inclinación masculina -en ocasionas hasta obsesiva- por los pechos femeninos, proviene de un recuerdo básico, del momento en que fueron amamantados por su madre. Eso es lo que dicen la mayoría de los estudiosos del tema. No obstante, yo supongo que también es parte una conducta aprendida, y parte algo propio del género, heredado ancestralmente que surge de manera natural ya que no olvidemos que muchos hombres no fueron amamantados. Tuvieron que conformarse con el biberón y la leche de fórmula.

Los múltiples significados que tienen los senos en las distintas culturas y disciplinas de estudio, hacen que al intentar explicar la fuente de su erotismo, variadas opiniones surjan desde los más diversos campos de la sociedad.
“El pecho de la mujer es parte importante del vínculo que se forma con el niño, es el primer objeto de amor, el que nutre, alimenta y satisface todas las necesidades”, afirma la sicóloga Tamara Riquelme, de la Universidad Arcis.
“La mujer es más retratada en la fotografía por sus senos y redondeces. Aquellos senos y redondeces, sociológicamente, hacen que el ser humano se cobije en ella desde el punto de vista materno y, luego, admiren a ese cuerpo desde el punto de vista de lo estético”, afirma el fotógrafo Samuel Mena, docente de la Universidad Uniacc, al explicar por qué se retrata más la desnudez femenina que la masculina. Afirma que, “los pechos son señales de fertilidad, así como caderas o labios. Ahora, esto está mucho más elaborado a nivel síquico, no es algo consciente. No es que el hombre lo entienda de esa forma, sino que son señales beneficiosas para la reproducción humana”.
Dentro de la cultura matriarcal latinoamericana, no hay duda que la presencia de los pechos femeninos tienen una carga con múltiples significados: eróticos, estéticos, sicológicos, poéticos y culturales.
Para el doctor Antonio Salas, sexólogo y urólogo, esta permanente atención tiene que ver con algo sumamente primitivo.
“La fase oral del niño tiene mucho que ver con tomar leche, y eso no sólo le produce placer al niño sino también a la madre. Es la sensación de la maternidad en su más amplia expresión. Ahora, como todos los hombres somos un poco hijos de nuestras parejas, volvemos en gran parte a esta fase. La sensación del placer que se produce al tomar leche permanece, por lo que esas zonas van quedando como lugares sensibles que provocan placer”. Asimismo, aclara que los grados de atracción que pueden tener los pechos femeninos sobre los hombres, tienen ciertas raíces en la lactancia.
“Por ejemplo, los hombres cuyas madres fueron ‘secas’ y pudieron darle pecho por apenas 15 días, quedan con la frustración de no haber mantenido la succión láctea por mucho tiempo. Ese hecho, puede llevarlos a tener una mayor atracción hacia los pechos, pero como una compensación”, resalta Salas.
“El pecho de la mujer es parte importante del vínculo que se forma con el niño, es el primer objeto de amor, el que nutre, alimenta y satisface todas las necesidades. Más tarde, en la adultez, quedan restos que van a estar presente en la elección de pareja sexual. Por lo tanto, que un hombre busque una mujer con senos grandes podría estar relacionado de forma inconsciente con aquella primera mujer que fue la madre, en términos de lo placentero, lo que busca este hombre es el primer vínculo”

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