Recordarán y  si no, les recuerdo que en 2008,  un amable japonesito llamadose  dio a la tarea de juntar firmas a través de una campaña que pretendía que se permitieran  los matrimonios entre humanos y personajes de  manga (término japonés para comics o historietas ilustradas para los que odian los anglicismos). Como saben las heroinas de los manga son consideradas símbolos sexuales aunque, bueno, no estén vivas. Y son dueñas de las más calenturientas ensoñaciones. El chamaco llamado, Taichi Takashita logró  reunir más de 1000 firmas en una semana y para poder casarse con Mikuru Asahina (foto arriba). “Ya no estoy interesado en las tres dimensiones, incluso me gustaría llegar a ser un habitante del mundo bidimensional. Sin embargo, parece imposible con la tecnología de hoy día”, afirmó. Y añadió que aunque sea un personaje de ficción, él la A-M-A. Así las cosas.

El hecho de traer a colación este hecho, que al parecer no fructificó, se debe a que un reciente estudio de la Ecuela de Estudios Africanos y Orientales de la Universidad de Londres sobre Sexo y Género está revelando (sigue en curso) que nuestros queridos hermanos nipones están inmersos en una especie de depresión colectiva, poblacional; en especial con respecto a las relaciones de pareja. Esto alude a su filosofía. Lo más importante de comprender es la manera en que fueron educados, no sólo con una ideología de ultra perfeccionismo, sino en la que cada uno se debe saber poseedor de un lugar, una misión en su sociedad. Cuando esta no puede cumplirse -dada la situación económica de los últimos años- sienten que no tiene ningún caso su existencia. Su bagaje cultural es mucho más intenso en términos de ‘misión de vida’ que el nuestro y muchos, incluso por ello acuden al suicidio, cuyas cifras son elevadísimas; toda una problemática nacional. Ahora, con respecto al amor, imaginémoslo: si muchos de ellos se sienten incapaces de contar con una misión, ni con el ‘poder’  de brindar una vida en pareja ptan por alejarse de la posibilidad de una relación.Las cifras de noviazgo y matrimonios también se han visto disminuidas. Quizás ante ello, ante dicha soledad se formen este tipo de estructuras mentales en busca de la irrealidad paliativa, en el caso del chico novio-manga.

Por otro lado, una de cada tres parejas japonesas no mantiene relaciones sexuales, según un estudio del Ministerio de Salud y Trabajo japonés. Las cifras que maneja la investigación del doctor Kunio Kitamura apuntan a que si en 2004 el porcentaje de parejas sin sexo era del 31,9%, en 2008 se elevó hasta el 36,5% y ha ido en aumento. Para 2011 se cree que puede llegar al 40%. Las causas del descenso de la actividad sexual de la población japonesa se atribuye sobre todo al cansancio provocado por el trabajo y las presiones económicas.

En verdad una sociedad compleja. Creadora  de miles de subculturas afines a diversas expresiones comportamentales, tecnología, mangas, jueguetes, novedades y malviajes, con fuerte contenido sexual, con  propósitos erótico sexuales, pero parecen alejados de ello en la práctica.
¿Pero creen que esto es todo? Chequen la Primera boda entre un humano y un personaje de video. Boda en 2D, video incluído

Pero, volviendo al tema de inicio, pregunto, ¿Si pudieran casarse con un personaje de ficción a quién elegirían? Claro, espero que los cables de su cabeza estén mejor acomodados que las de este hermano nipón, pero digamos, como una actividad lúdica. ¿A quién?

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