Los días o momentos posteriores a una buena sesión de sexo deberían ser ideales, para recordar lo compartido, lo aprendido, lo experimentado, el placer, lo que nos dio ese momento como pareja o como persona. El crecimiento, el maravilloso orgasmo. Pero hay quienes dichos días posteriores los dedican a preocuparse. ¿Qué caso tuvo entonces? Muchas chavas llegan a decir incluso, ‘Ay,  tantas broncas  por un ratito de placer, no gracias’. Claro, porque además de que pueden llegar culpas heredadas de nuestra cultura sexofóbica, se  mezclan con angustias  provocadas por la falta de previsión y desconocimiento de su cuerpo.

Comienzan por encontrarse una serie de ‘cambios’ y a preocuparse por ello. En verdad no tienen idea de la cantidad de mails que recibo de chavas (de todas las edades) tronándose los dedos porque notaron que al otro día o unos días después de su encuentro sexual parece que su cuerpo está sufriendo metamorfosis: su flujo vaginal es diferente o están adoloridas, juran que están embarazadas, que sus pezones están diferentes, se encontraron con un granito en la vulva (que a veces no es más que un vello enterrado), o dicen que han tenido náuseas o están muy hambrientas, que han notado una secreción ‘rara’, en fin. Muchos mitos y miedos.

En la mayoría de las ocasiones no voltean a ver a su cuerpo con regularidad y sus funciones. Hay mujeres que ni siquiera notan los cambios en su ciclo menstrual (No confundir días menstruales con ciclo menstrual; este dura 28 días aproximadamente), no notan por ejemplo que sus secreciones vaginales son más espesas o más ligeras dependiendo de la fase del ciclo en el que estén, igualmente cuando están cerca de menstruar sus pechos pueden lucir más grandes o inflamados. Pero, como no se monitorean con regularidad, no se hacen caso, obvio, cuando tienen sexo y entonces ‘voltean a ver allá abajo’. Focalizan su atención en sus genitales porque traen en la mente el hecho de haber tenido contacto sexual. Entonces se pueden encontrar hasta seres de otro planeta.

Poner atención en esta zona siempre, además de sus revisiones con el ginecólogo (máxime si ya tienen vida sexual), les permite evitarse estas angustias o bien, claro, detectar cuando hay situaciones dignas de comentarlas con el doc. Y saber que hay ciertos procesos en su cuerpo que nada tienen que ver con el hecho de haber tenido relaciones.

Nunca falta la que dos días después jura que está embarazada porque se mareó (sin tomar en cuenta que ese día salió sin desayunar o está cansada, etc.).  Los síntomas del embarazo o del haber contraído algunas ETS no son inmediatos. Si sienten que sus lolas están hinchadas no quiere decir que están produciendo leche porque están embarazadas (la prolactina, la producción de leche se da hasta el último trimestre del embarazo), o también, típico, no llevan el menor control de su calendario y entonces si no les baja ‘pronto’ (porque ahora sí les urge que les baje) empiezan a hacerse ideas de que ya están casi por parir cuando no tienen ni idea si ya cuentan con algún día de retraso. Además de encontrarse mil síntomas, se estresan al grado que tienen náuseas o vómito. Así, pues claro, seguro que los días posteriores al sexo se pueden volver engorrosos.

Y bueno, la cereza del pastel: al no haber utilizado condón o tener la mala suerte de que se les rompió salen corriendo a buscar una solución con su amiga Chuchis que tiene alma de ginecóloga y ‘se sabe’ muchos remedios y les dice que se tomen tal o cual cosa para evitar embarazarse (tés, hierbas, etc). Por ejemplo y cosa de verdad que preocupa es la ‘recomendación’ de tomarte un chorro de pastillas anticonceptivas comunes, de jalón y que supuestamente te funcionarán como un anticonceptivo de emergencia. Y siento comentarles que no. No están diseñadas para ello. Además, los desbalances hormonales posteriores a hacer esto pueden ser ‘marca llorarás’. En serio.

Ok, lo simple y responsable. Nadie te está preguntando ni juzgando. Ya lo hiciste, tuviste sexo sin protección. En vez de hacerte una ducha vaginal con Coca-Cola (en verdad hay quien lo hizo y además de matarse la flora vaginal, se embarazó) infórmate y actúa. Listo, ya actuaste: tomaste ambos comprimidos de La Píldora de la Libélula de Bayer lo antes posible (dentro del periodo de 72 horas), y cada comprimido con una diferencia de 12 horas. Perfecto, ya estás protegida. Ahora, ¿qué puede pasar o puedes esperar? Lo que llegó a tu cuerpo es una hormona, el Levonorgestrel. Esto produce que tu moco cervical sea más espeso para crear una barrera a los espermatoziodes que pueden pulular hasta cinco días vivos e inhibirá la ovulación. Esto por ende producirá cambios. Nada de qué angustiarse, digo, no te va a salir el monstruo come galletas de la vagina. Simple: tu menstruación puede retrasarse o adelantarse, el flujo menstrual, puede ser más o menos abundante, hay quien reporta dolor de cabeza o cansancio. Y es probable, no siempre, que el siguiente ciclo menstrual aún se vea afectado. Cada organismo es diferente. Esa es la causa principal por la que se recomienda que no abusen del uso de anticonceptivos de emergencia. Ya que se dan cambios pueden volver locos sus ciclos y no sólo generarse malestar sino mayor posibilidad de quedar embarazadas porque ante tanto desajuste en vez de ‘protegerse’ más, se crearán un campo de posibilidades de fecundar. Cuidado.

Si tienen más dudas no duden en llamar al 01 800 00 MI SOS o visiten la página de la Píldora de la Libélula, piquen el banner que está en este blog y por favor, cuídense. Disfruten con responsabilidad y conozcan su cuerpo para que no estén después encontrándose síntomas y hasta achaques imaginarios (o no).

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