Ya que ayer hablábamos un poco sobre las menstruaciones, aprovechemos fresco el tema. Nunca he entendido porqué a los hombres les aterra la sangre menstrual. O les incomoda demasiado. Es sangre, nada más. Más ideas heredadas. Simone de Beauvoir , en su libro ‘El segundo sexo’ da una lista sobre creencias en relación con la regla o menstruación en diferentes culturas. Muchos suponían que el que una mujer tocara las flores o la cosecha, mientras menstruaba, marchitaría las plantas y haría perder las cosechas, haría caer las frutas aún no maduras de los árboles. También se creía que una mujer en plena regla ahuyentaba monstruos y espíritus. Y que la sangre mataba a las abejas, dañando la producción de miel. Igualmente, si una mujer menstruante tocaba el vino, lo avinagraba, agriaba la leche y las cremas, cortaba la mayonesa, ennegrecía el azúcar, impedía la fermentación de la sidra y no permitía que se cocieran los alimentos. Pobre mujeres de esa época, o bueno, al menos en sus días se jornada de trabajo disminuía.

De todas estas leyendas, muchas de las cuales aún hoy tienen vigencia, se desprende que estas construcciones masculinas evidencian un profundo terror ante la sangre que emana de los genitales femeninos, mostrando los miedos del varón ante los misterios que conlleva la condición femenina. De allí que, en muchas religiones, los tabúes menstruales sean tan severos.

El Levítico, por ejemplo, dice: “la mujer con flujo de sangre permanece siete días en su impureza. Quien la toque será impuro hasta la noche”. Y obligaban a las mujeres a someterse a baños purificadores cada vez que dejaban de menstruar. En otras sociedades, se las recluía o exponía sobre el techo de las casas, o eran enviadas fuera del pueblo, y se les impedía tocar alimentos con las manos.

Bueno, imagino que poco a poco dichas creencias fueron eliminándose. No obstante, es increíble que hasta la fecha preservemos ideas un tanto ignorantes no sólo al respecto de la menstruación. Tengo un amigo que afirma, sí con toda convicción, que si una persona prepara tamales y durante el proceso, se enoja o se pelea, éstos no se cocerán. Y les hablo de alguien con título universitario. Dice que le consta, que ha visto que cuando su mamá o tías preparan tamales y se enojan, por más que los hayan dejado horas en la vaporera, no se han cocido. O por ejemplo, mi prima, toda una ingeniera industrial, leída, viajada y escribida, hasta le fecha sostiene que no debes bañarte después de comer o te puede hacer daño ¿? (wtf?) y que tampoco te debes ir a cortar el cabello después de comer. ¿Alguna otra creencia que ustedes o sus allegados preserven y les parezca una estupidez?

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