Hace unos días alcalde de Navolato, un municpio de Sinaloa, dio la nota, pero la mega nota del mes con su ignorancia al anunciar la prohibición de las minifaldas con el fin de evitar embarazos. WWWTF? Hasta pena da contarle esto a nuestros sexonautas extranjeros.  Supongo que la mayoría de los visitantes mexicanos se habrán enterado de la puntada por medio de twitter, noticieros, etc. Resumí para los que no viven en estas tierras.

Cualquier aclaración sale de sobra, no se necesita ser un experto en la materia para deducir que los embarazos provienen de la falta de información y de la jodida necedad de los jóvenes de no utilizar correctamente un preservativo y/o un método anticonceptivo hormonal recomendado por el ginecólogo. No hay más. Una pobrísima educación sexual abrigada por el moralismo, la mochería y la cerrazón de los padres de familia para educarse ellos mismos para una sexualidad sana y heredar el concepto a sus hijos. Y -por supuesto- bajísimos niveles culturales de dichos adolescentes porque si bien pueden actualizarse en tecnología y ocio, u otros conceptos que decidieron aprender o adoptar de manera independiente ya que en su casa no encontraron el menor fomento al respecto, increíble que no puedan ‘actualizarse’ o  generarse una realidad vasta en una sexualidad plena y responsable por sí mismos. Culpa de todos. No podemos cargarle toda la pila a los padres.

Lo desesperante es que con o sin minifaldas las cifras del embarazo adolescente se mantienen. Actualmente el 15.2% de las mujeres menores de 20 años han tenido al menos un hijo de acuerdo a CELSAM e IMJUVE. Preocupante, real. Y a todo esto ¿qué tienen qué ver las minifaldas? En la cabezota del alcalde debe haber una cierta fijación hacia dichas prendas. En su percepción generan excitación o accesibilidad al contacto sexual. Ni idea qué ronde por sus neuronas. Ahora una mini falda puede provocar un embarazo, como en otros contextos según otras mentes igualmente de muy poco brillo definieron que el usar minifalda es una provocación, una invitación a ser violada o atacada. Increíble. En algunos estados en el mundo, el hecho de que una víctima de violación haya usado minifalda aminora el hecho. En 2006 una encuesta en Reino Unido reveló que el 30% de mujeres y el 45% de hombres pensaban que si una mujer usaba minifalda, escote  o bebía era en parte responsable de haber sido violada. En muchos otros países del mismo modo se estigmatiza a quien usa ‘ropa provocativa’ y es atacada de algún modo por uno o varios hombres. ‘¿Quién le manda andar de encueratriz?’. No se puede ser más imbécil al afirmar algo así.

El que una mujer se sienta segura, sexy, relajada o simplemente se le pegue la maldita gana ataviarse con ropa ligera no es una invitación, no es para lo demás, es para ella. Y si lo usa como una estrategia para ligar o atraer, alimentarse el ego,  tampoco. No y no es una razón para que alguien la agreda sexualmente. No hay razón para ello. Si un hombre decide irse a un antro con un pantalón transparente no sería tampoco razón para que un grupo de mujeres lo violara. Pero insistimos en sentirnos superiores a los animales, cuando nos comportamos más brutales que ellos.

Todo lo que hay debajo de esa minifalda le pertenece a ella, a esa mujer ‘destapada’ según los ojos morbosos y ella decide quién puede acceder a ello. No puede haber una ley que difiera en ello. ¿Por qué los estúpidos violadores o acosadores de mujeres se sienten tan especiales? Una minifalda no tiene nada que ver con ellos, no es para ellos. ¿Quién les dijo que son tan importantes para una mujer? Citando a Eve Ensler en uno de sus Monólogos de la Vagina, ‘My short Skirt’

My short skirt, believe it or not
has nothing to do with you.

My short skirt
is about discovering
the power of my lower calves
about cool autumn air traveling
up my inner thighs
about allowing everything I see
or pass or feel to live inside.

Pues, justo en esta contracorriente, en Toronto se comenzó un movimiento, una manifestación en contra de estas ideas retrógradas llamada The Slutwalk o bien, Marcha de las Putas y el 4 de junio se realizará la misma en Londres. En ésta,  mujeres vestidas con escotes y minifaldas saldran a las calles, así como algunos hombres. En el folleto de invitación de Facebook dice:

“Somos un grupo de gente que estará marchando, corriendo, gritando y haciendo ruido en las calles de Londres para decirle al mundo que la violación no es nunca, nunca, la culpa de la víctima, sin importar lo que lleve puesto”

El movimiento en Toronto ha cobrado una gran importancia, sobre todo gracias a las redes sociales. Surgió a raíz de las declaraciones de un policía canadiense durante una charla en la Universidad de Osgoode, en Toronto, en la cual decalró: “Las mujeres deberían evitar vestirse como putas si no quieren ser víctimas de violación”.

Todos deberíamos quitarnos las telarañas mentales que nos instan a ver a una mujer con un atuendo sexy como una ramera que busca ‘algo’ que ‘anda en celo’ o que merece ser castigada por mostrar su cuerpo.

Y si alguien quiere ir por la vida mostrando sus muslos o su escote, son de ella.

Y porque No es No, unámonos a la Marcha de las Putas en México, acá la convocatoria de Facebook

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