Para los que se preguntan qué demonio es misandria, es odio hacia los hombres. Odio puro. Hoy por casualidad tomé un té (realmente lo absorví como metralleta) con un grupo de misándricas. Mismas que espero que no lean esto o me van a acuchillar; ya las escucho ‘Pinche vieja, ¿viste lo que escribió de nosotras? O sea, no se vale ¡goooooey!?’. En fin. A unos metros del ‘palacio del amor y el sexo, osease mi casa hay un Starbucks y regresando de mi llamado (sí trabajé hoy sábado, me levanté a las 6:30 de la mañana) pasé por un tecito pa refrescarme la tarde y me topé con una chava que conocí en un curso hace un ratote y que estaba con un par de amigas. Mi conocida me invitó a tomarme el té con ellas y aunque yo pensaba degustarlo tirada en el sofá del estudio me dije ‘Bueno, hay que socializar un poco’. Y me quedé. La plática era como un mitin de militantes de un grupo que podría llamarse ‘Mata a un hombre y hazle un favor al mundo’. El tema era ‘¿Por qué son tan inútiles los caballeros?’. Literal. Quejábanse de los hombres con los que trabajan, de los hombres con los que salen, de sus vecinos, primos, hermanos y bla. Una de ellas comentó que está saliendo con un tipo, más bien, ‘se lo anda cogiendo’ como lo enunció finamente. Y miren que yo amo la palabra ‘coger’pero odio cuando alguien dice ‘Me lo/la estoy cogiendo nada más’. A dicho tipo le dejó muy claro que NO SON NOVIOS, ni lo serán. Así que ni intente pegar su chicle. Que a ella no le intersa el compromiso ya que no hay nada que un hombre le pueda dar (que no sea sexo) que no se pueda dar a sí misma y -por lo inútiles que son- ninguno realmente vale que dejes tu libertad e independencia. En fin. Me dije ‘¡Qué lastimada está esta mujer! Y no se da cuenta’. Cuando expresaba su discurso se le llenaban los testículos de holograma que ella misma se puso y las amigas la veían con absoluta y harta admiración. Yo sentí mucha lástima. Porque sienten, realmente sienten que al fin han ganado. Que son las vencedoras.

¿Qué ganaron? Digo, de algún lado además de imitación a las amigas tuvo que venir esa misandria. Seguramente experiencias dolorosas, les vieron la cara, tuvieron padres castrantes u ojetes, quizás su lastimada madre se dedicó a alimentarles una idea asquerosa del sexo opuesto. Yo qué sé. Pero hay algo claro, las únicas que están perdiendo son ellas. Porque cargan con esa podredumbre a cuestas. El hecho de que le dejes claro a otra persona que sólo ‘te lo andas cogiendo’ (con otras palabras), es válido, evita malos entendidos, pero de ahí a que lo que te detenga sea un pavor inmenso a ser vulnerable, horror a darte cuenta que esa persona te está despertando sensaciones o sentimientos no te hace ganador de nada. Caer, enamorarse, ser vulnerable es un acto de valor, dejarse amar es un acto de valor. Precisamente cuando te dominas a ti mismo y te das cuenta que dejar de controlar es digno de valentía, es cuando ganas. Porque las guerras más perras de tu vida las lidias contigo mismo, no con los ‘ojetes’ hombres o con las ‘malnacidas’ mujeres. Odiar al sexo opuesto no es más que un profundo dolor hacia uno mismo porque te sientes incapaz de ser amado por ese otro u otra, siempre y cuando seas heterosexual, claro. La cosa es que a mí se me ocurrió decir ‘¡Qué miedo le tienen a los hombres!’. Y el silencio abrupto me obligó a sorber con rapidez mi té y largarme.

En fin. Hay que analizarse. Les deseo un bonito sábado. Si salen por la noche no se me pasen de tragos mijos y si tienen tertulia sexual con su amado(a) (que así lo espero) cuídense niños y niñas. Por favor. Ah, y por cierto lo de mi llamado fue en ‘Hasta que el dinero nos separe’. Hace un par de semanas entré a esa novela. No les había contado. Salgo de mí misma. Sí, me llamo Elsy Reyes y atiendo los problemas sexuales de ‘Jimenez’, Carlos Bonavides, mejor conocido como ‘Güicho Domínguez’ por el resto de su vida. Ahí si pueden véanla, parece que pronto comienzan a salir mis capítulos.

Pero opinen sobre la misandria y, ¿porqué no?, la misoginia. ¿Vale?

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