Una de las quejas más comunes que escuchamos está relacionada con la monotonía sexual.  tema que además no se suscribe únicamente a ancianos, matrimonios de años; puede surgir a cualquier edad. obviamente, cuando ya ha pasado un tiempo determinado de relación. Cuando la rutina está a la orden del día. De hecho, muchas infidelidades son anidadas en una senasación de querer vivir algo distinto porque nuestra dinámica sexual ya parece telenovela mexicana, ya sabemos en qué va a terminar cada movimiento. A estas alturas, muchas personas tienen claro que a menos que pongan bastante de su parte, la tendencia natural será a acomodarse en la relación, en sus rutinas y en la acogedora sensación de seguridad que proporciona. El acomodarse de este modo, tarde o temprano, puede producir una sensación de aburrimiento, de hartazgo, de hastío, de vacío…

Entonces la Sra. Monotonía nos visita y a menos que se cuente con una actitud creativa, puede volverse una compañera inseparable en los distintos ámbitos de la vida. De hecho, pueden ser una fuente inagotable de situaciones monótonas.

El mundo en el que vivimos nos ofrece ‘diversión’ sin demasiado esfuerzo. No obstante, en las relaciones personales este tipo de actitud genera dificultades. En el mejor de los casos sólo produce una tremenda pereza. ¡Eso es! La pereza de pensar, de crear, de animarse, de experimentar.

Es necesario permitir las transiciones y reciclarse. Y no se trata de reciclar amantes, o sea llamarle a aquel tipo de hace tres años o a aquella damisela que, recuerda, tenía lengua de seda, pero plática de mierda. La cosa es autoreciclarse. Es imposible poner siempre todo en las manos del otro. Es fácil como contestarse ¿Por qué me siento aburrida(o)? ¿qué quiero sentir? Y fomentarlo.

Ejemplos claros. Una mujer que esté harta de que su pareja siempre haga casi como ritual la serie de estimulaciones para terminar penetrándola en la misma postura, sólo tiene que crear para ese día algo original, es decir, poner el ejemplo con una serie de felaciones distintas a las que usa, o poner las manos del hombrecito en otros sitios, usar otro lenguaje, algo estilo dirty-talk, y NO ANUNCIARSE. No digan, ‘Hola, hoy haré nuevos trucos, prepárate y ve pensando qué me harás’.

Sólo pongan el ejemplo y la dinámica se dará más fácilmente por sí misma. Usen algún fetiche, lo que encuentren en su casa.

Vean con ojos eróticos lo que tienen a la mano, una bufanda, un saco, algo de comida. No anuncien que esa tarde, noche o mañana habrá sexo, sólo déjense fluir.

Sabido es que la pasión va cambiando con los años, y se va llenando de matices. La intensidad adquiere un significado distinto aunque igualmente rico. Nuestra historia sexual también requiere atención si deseamos mantenerla interesante.

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