Según cifras del Fondo de Población de las Naciones Unidas, la mujer latinoamericana recibe un sueldo entre el 20 y el 30 por ciento menor al que percibe un hombre por las mismas actividades. En la lista Forbes de los 20 billonarios del mundo, sólo figura una mujer –Liliane Bettencourt- heredera.
Es casi un estereotipo. Y damos por hecho que las arcas mundiales están en bolsillos masculinos. No obstante, hay algunas ‘peras del olmo’ que están rompiendo con el cliché. Pero también se están enfrentando a la tarea de balancear su vida de pareja; donde él comienza a dar signos de alarma.
Ganar más que tu hombre puede no significar nada más que eso: ‘gano más que mi pareja’. Y claro, hay quienes en el fondo sienten algo de ego. Sin embargo, en la mente masculina todo puede funcionar distinto.
Sí, la gran mayoría de los hombres de hoy día sueñan con una mujer exitosa, con logros profesionales; pero no que los suyos sean engullidos por éstos. Cuando sienten que su factor masculino como proveedor se reduce, surge una especie de ‘Síndrome del hombre minimizado’ que se puede traducir en pesadilla. Aquí comienza el asunto.

La cultura latina es menos adaptable a estos cambios. Un estudio realizado por Queens Community College de Nueva York, confirmó que las mujeres entre 20 y 30 años de las grandes urbes de la Unión Americana, están ganando entre 117 y 120% más que los hombres. La razón, más americanas van a la Universidad y se está comprobando que su tasa de eficiencia en una oficina es mayor a la de ellos.  Quizás no falte mucho para que compartamos las cifras. Y el vuelco cultural que se propagará nos alcanzará a todos. Más vale que aprendamos desde ahora.

¿Han vivido o presenciado historias en las que ella gane más que él? ¿Cómo se ha puesto la cosa?

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