Esta leyenda que aparece en casi todos los espejos retrovisores de los autos, contiene (sin querer) un enorme significado. Nuestra pareja es una especie de espejo de nosotros mismos. Casi siempre lo que más odiamos de sus actitudes o comportamientos, son aquellos que no nos toleramos a nosotros mismos. O bien, que sabemos que del mismo modo ejecutamos pero no somos capaces de perdonarnos.

Por otro lado, cuando criticamos a otra pareja, el típico ‘Fulano y Mengana’ son una hueva porque hacen tal y tal, del mismo modo y por obviedad  vemos su vida como a través de un espejo, no podemos hacerlo de manera vivencial porque por empatía que sintamos, no estamos en su cuerpo; en sus zapatos. Generalmente por eso, criticamos a otras parejas con base en situaciones que en ese momento nos parecen reprobables o incómodas y esa calidad justo proviene de que es algo que ‘nos checa’, en lo que podemos identificar en nuestra propia relación de pareja o con alguna que anatño tuvimos. ‘Lo que te checa, te choca’, bien dice un pregón popular.

Aquello que vemos y por tanto criticamos en otras parejas o en la propia, está más cerca de nosotros de lo que imaginamos. No podemos soportarlo en nosotros, nos esforzamos por no caer en eso y eso nos lleva a descargarlo en otros. Cuando criticamos constantemente algo en el o los otros, al único que estamos jodiendo es a nosotros mismos.  Todos los objetos a través del espejo de nuestra mirada, están más cerca de lo que aparentan (o nos esforzamos por aparentar).

¿Qué situaciones en su pareja ‘espejean’, qué no toleran porque no se tolerarían a usteds?

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