El ondinismo o excitación por integrar la orina durante las prácticas sexuales es una expresión comportamental que puede surgir de fantasías o fijaciones con diversas connotaciones. Desde sentido de control, dominación y humillación hacia quien se orina, y para quienes gustan ser orinados supone un fetiche o hasta una dependencia relacionados con aspectos que convierten la micción en un objeto de deseo.

Puede tener diversas interrelaciones con otras conductas y expresiones como voyeurismo: placer sexual al ver o ser visto durante la micción; orinar en la cara y cuerpo de otro, conocido comúnmente como ‘lluvia dorada’ o urofagia que implica beberla (parte de las prácticas BDSM). También se integra el orinar dentro del ano o vagina de una persona. Ésta última, de acuerdo a Benjamin J. Sadock y Harold I. Kaplan en su libro Synopsis of Psychiatry, es una práctica común en violadores ya que denota ‘dejar una firma o huella’ en la víctima. Según el ginecobstetra Mario Arellano Furier, “no es recomendable aunque la flora vaginal puede defenderse de las bacterias de contacto. La orina pese a tener toxinas éstas no suelen generar infecciones aunque sí irritar el tracto vaginal por su acidez”. Si desearas llevar esta fantasía más allá, recuerda pre negociar con ella ya que puede resultar denigrante.

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