Ah qué maleducadotes estamos carambas. En realidad no dejaremos de estarlo hasta que en verdad nos cambiemos el chip. La mayoría de las personas miden el éxito de una relación sexual en el logro del orgasmo. Principalmente cuando ambos lo logran. Otros tantos no son precisamente generosos o lo son demasiado y califican de bueno el encuentro sexual aunque sólo ellos o sólo su pareja lo logre. Señores la existencia del orgasmo no es signo de que haya buena química o que realmente estén generando buenas dinámicas eróticas, conociéndose o brindando el placer que desean. El orgasmo es un reflejo y puede surgir de estar ‘duro y dale’ contra un clítoris o un pene. Muchas personas a pesar de que llegan al orgasmo no sienten que sus relaciones les estén dando lo que desean. Uno puede tener siempre el mismo paso a paso al grado de la monotonía, o simplemente dejar que la pareja estimule y a base de insistencia consiga el clímax pero eso no significa que dichos estímulos, caricias, le sean realmente placenteros. Muchas mujeres llegan al orgasmo clitorial acompañado de una sensación ardorosa porque en realidad no disfrutaron el paso a paso. Por enden, al menos en el caso de algunas mujeres el orgasmo no es profundo y extensivo sino corto, súbito, incluso hay quien no sabe a ciencia cierta si llegó o no.

Imaginen el orgasmo como un fuego artificial, cuando es parte de un reflejo obvio ante el ‘duro y dale’ será como la explosión de una ‘brujita’, apenas saca chispas y dura menos de un suspiro. Un orgasmo extensivo es como un fuego artificial complejo, que va explotando en diferentes colores y destellos, y va haciéndose cada vez más vistoso. Hagan de cuenta. Es como volver a un orgasmo multidimensional o vivirlo planito, planito.

Las relacioens sexuales no son una carrera por el orgasmo, si bien como bien dijo el gran sexólogo David Barrios, ‘el orgasmo es de quien lo trabaja’, también hay un enorme peso en ‘cómo se trabaja’. No generen orgasmos reflejo de constantes e incluso dolorosas insistencias sino del proceso del vaivén de sensaciones, caricias profundas, diversas, combinadas. De un descubrimiento de puntos distintos.

El pene puede subdividirse en diversas zonas, incluyendo a los testículos y es placer de cada quien encontrar cuáles de esas mini zonas son más satisfactorias, cuáles les apuran demasiado el orgasmo, cuáles les brindan satisfacción en tanto se van acercando y entonces al sentirse ´más próximos al orgasmo atacar justamente ese que saben que es el que hace el clic total.Lo mismo con el clítoris, no sólo lo dividan en capuchón y glande sino en pequeños cuartos o tercios de su estructura.

Algunos ejercicios para que realmente venga el clímax profundo y difusor.

Peney testículos (y hagan favor señores de no hacerlo con prisas ni se sientan ‘ridículos’).

Con una mano tomen los testículos, como si los acunaran. Y levántenlos levemente. En tanto, con la otra mano o con la lengua, comiencen estimulando desde la base del pene, incluso desde la unión con la pelvis (imaginen un anillo donde ambas pieles se conectan) y ahí masajeen. Vayan subiendo poco a poco. Dando ligeros estímulos en cada punto. Imaginen zonas anulares de dos o tres centímetros cada una. No suban demasiado rápido ni suban y bajen. Ascendentemente. Cuando detecten que hay un punto más placentero a otro, insistan en éste. Así hasta llegar a la corona del glande. Al llegar ahí (a la corona), rodeénla. Aún no suban al glande, denle suspenso. Ahora sí, pero de manera rápida y casi como una muestra pasen los labios por el glande con una rápida succión o, si están estimulando manualmente, masajeen de manera circular con el pulgar y enseguida de nuevo bajan. Recorren los mismos puntos pero ahora de regreso. Al llegar al ‘tope’, o sea a la pelvis de nuevo, dejen de acunar los testículos y con una mano, o bueno uno o dos dedos de esa mano, den caricias circulares en la unión de los testículos y el perineo. O sea, ven que los testículos tienen una línea divisoria en ocasiones y según la pigmentación puede ser más notoria, a veces simplemente se ve una división entre ambos testículos (obvio los están levantando ligeramente) en donde termina esa línea y comienza el perineo (la zona previa al ano).  Y ‘pasaándose de largo’ por todo el tronco atquen el glande que por lo regular es la zona de mayor placer [que si detectan una más placentera en su pareja, ataquen esa] En esa unión del perineo,  hay grandes terminales nerviosas y si lo estimulan al tiempo que le dan buenos regalos al glande. Bueno, ¿qué les dijo? Gran trabajo.

Ahora Clítoris y Vulva.

Es más o menos lo mismo en cuanto a recorrido que el ejercicio del pene pero van a ir dividiendo no en zonas anulares como el pene. Aquí subdividan los labios menores en tercios, y comiencen el estímulo desde el centro y a los lados. Es decir el punto de partida de su lengua o dedos (usen dos separados hacia cada labio menor) será a los laterales, sobre los labios menores a la altura del orificio uretral (sí por donde ella hace pís). No introduzcan dedos o lengua a éste orificio es muy delicado y proclive de pescar bacterias. Es a los lados. Ahí estimulen y bajen hacia el vestíbulo vaginal. De manera lateral, o sea siguiendo el caminito de los labios. Regresen hacia el centro y suban poco a poco hacia la punta del clítoris (que es el homónimo en este caso del glande), ahí den una ligera caricia rápida, generando suspenso y no se estacionen ahí, aunque su chava se retuerza de placer, regresen al centro. Suban de nuevo y den caricias a los laterales del clítoris. Entonces ahora sí trabajen de lleno donde gusten. Good work!

Cuando todos estos estímulos les hayan permitido tener toda esa gama de sensacioens, el orgasmo no será un reflejo vil y simple. Será una experiencia

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