Les pego aquí la primera parte de un artículo que me pareció interesantísimo enviado por la sexonauta Dinora. Léanlo completo, de verdad vale la pena.

“Yo creo que en años venideros, el orgasmo durante el nacimiento
será reconocido como una parte natural de la experiencia del parto.”

Liberación del Parto
Por Jessica Kreimerman Lew

Si fueras una mujer embarazada, y supieras que tu cuerpo es capaz de manifestar una experiencia de parto en gozo y placentera, que proporciona un arraigo amoroso e invaluable entre tú y tu bebé, ¿te lanzarías a intentarla? Un número creciente de mujeres están experimentando procesos de parto totalmente diferentes de la experiencia hospitalizada. Desde esta perspectiva, al parto, lejos de ser prueba dolorosa que hay que atravesar, puede ser tan delicioso como el momento de la concepción.

Una mujer lo describe como “el día más placentero de su vida.”

“Las mujeres que viven el reflejo de la eyección del feto (también conocido como ‘nacimiento orgásmico’) llegarán a un estado emocional extático durante el nacimiento y varios minutos después,” dice Michel Odent, en su más reciente libro “Las Funciones de los Orgasmos” (2009). “Debe de ser un clímax como ningún otro, liberado por el mismo ‘coctel de hormonas de amor’ que se liberan durante el orgasmo sexual. El torrente de amor, alentado por las hormona del nacimiento, lo sienten madre y bebé, dejándolos a los dos en una alta hormonal que es perfectamente diseñada para promover el vínculo.”

Parto orgásmico, parto respetado, o parto libre. Un movimiento que apenas muestra su cabecita en los albores del siglo XXI. “Antes, la gente no sabia que existían los orgasmos femeninos durante el acto sexual. Yo creo que en años venideros, el orgasmo durante el nacimiento será reconocido como una parte natural de la experiencia del parto,” dice Odent.

Odent, pionero en el mundo del nacimiento natural, es un obstetra francés que generó revolución con la introducción de las piletas de nacimiento. En “Las funciones de los orgasmos: La vía rápida hacia la trascendencia,” Odent pluralizó el título de la obra de Wilhelm Reich, para argumentar que los estados orgásmicos también son posibles durante el nacimiento y la lactancia.

El hecho que no se logran frecuentemente es porque la mayor parte de las sociedades, celosas del placer no-gobernado, institucionalizaron una “orgasmofobia cultural”, y las prácticas contemporáneas de la obstetricia, que reflejan el prejuicio, y provocan trauma y desconexión de la mujer con sus instintos más básicos.

La idea del nacimiento en orgasmo ha sido sostenida por evidencia anecdótica de miles de mujeres. Odent describe el reflejo de eyección fetal, un estado orgásmico al que las mujeres llegan durante el nacimiento y que ayuda a una labor rápida. Durante el parto, se da un enorme cambio hormonal en el cuerpo, la liberación de un ‘cóctel orgasmogénico’ con prolactina, beta-endorfinas y oxitocina. Estas moléculas del éxtasis ayudan a empujar al bebé hacia el canal de nacimiento.

“Estudié todos los estados emocionales extáticos, relacionados a diferentes episodios de la vida sexual y reproductiva que pueden llegar a un punto de culminación, un clímax, el reflejo de eyección de leche, y el reflejo de eyección de esperma. En todos, se liberan las mismas hormonas,” explicó Odent en una entrevista durante su visita a la Semana Mundial de Parto Respetado organizado por Parto Libre, a.c., una organización de reciente creación que busca la concientización de este tema en México.

Hormona Tímida

“Las investigaciones han concluido que los minutos antes y después de dar a luz, los niveles de oxitocina en el cerebro llegan al pico más alto que la mujer es capaz de llegar en toda su vida – justo como el orgasmo. Este pico de oxitocina es necesario para una labor de parto seguro de la placenta donde hay la mínima perdida de sangre.”

La oxitocina es una hormona tímida. No se aparece cuando hay gente desconocida, ni máquinas de alta tecnología. Prefiere ambientes femeninos, no le gusta ser observada, prefiere guardarse en la intimidad. Es indispensable a la hora del parto. Y si las tendencias continúan en la dirección a la que se dirigen, en algunos años, la oxitocina – hormona de amor – se volverá obsoleta, y las mujeres serán incapaces de producirla por sí mismas.

“A un nivel planetario, el número de mujeres que dan a luz solamente con sus hormonas naturales, se está acercando a cero,” dice Odent. “Por primera vez en la historia, las mujeres no necesitan segregar esta hormona.”

“Los seres humanos son tan inteligentes, que han hecho inútil la hormona del amor.” dice.

La oxitocina se encuentra presente en el deseo sexual, el comportamiento materno, la integración del lazo madre-hijo, en la confianza, amor y generosidad. Su falta es asociada con el autismo, que en Estados Unidos está subiendo a niveles sorprendentes. “Todo mundo tiene la misma oxitocina, pero no somos iguales en la capacidad de liberarla,” dice Odent.

“Para que el bebé salga naturalmente, la oxitocina tiene que ser liberada. Si esto no ocurre, la práctica médica común induce con oxitocina artificial, cosa problemática, porque eso disminuye la producción natural de la madre. A la larga afecta el vínculo entre madre e hijo, y la capacidad del hijo de vincularse con el resto del mundo.”

En el mundo esta es voz minoritaria, pero para muchas mujeres suena atractiva. Apenas en los años 50, los médicos Europeos descubrieron que los bebés sentían a la hora del nacimiento. El inglés Dr. Grantly Dick-Read, considerado el padre del movimiento de parto natural, reveló que se podía dar un parto sin miedo. Mucho del dolor en el parto, decía Dick-Read, se debía a la actitud de la sociedad hacia el nacimiento, que frecuentemente hacía énfasis en el dolor.

Apenas a fines del siglo XX emergió – desde la ciencia – el revolucionario concepto de que el bebé recién nacido necesita a su madre. “Durante miles de años los bebés han sido separados de sus madre y de la lactancia, necesitan permiso para tener contacto de piel a piel.”

Su sitio web, ‘wombecology.com’, busca convencer a quien esté dispuesto a escuchar, que la forma más vital de ecología humana es la ecología prenatal. Propone que diferentes partes del sistema adaptativo primario se desarrollan, regulan y ajustan durante la vida fetal y el tiempo de nacimiento e infancia. “Todo lo que ocurre en ese período de dependencia en la madre, tiene una influencia en su estado básico de salud, esta salud primal.”

les pego el resto al rato. ¿Qué tal eh?

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