Los bug chasers y giftgivers, denominados así por la propia comunidad gay hardcore, son principalmente hombres con orientación homosexual que participan en actividades anales sin protección (bareback). Un submundo de la comunidad LGBT cuyo propósito específico es contagiar o ser contagiado con el virus del VIH.
El bug chasing ha sido estudiado desde perspectivas psiquiátricas, sociológicas y criminalísticas. Todas tratando de encontrar por qué demonios hacen eso. Las respuestas son inquietantes. Así como complejas resultan las estrategias para frenarlos ya que crecen al ritmo del Internet, donde se vieron surgir a finales de la década de los 90. Aquí las causas y factores.
Identificación, rebeldía y suicidio
Deann K. Gauthier y Craig J. Forsyth, investigadores de la Universidad de Louisiana, desde el punto de vista sociológico-antropológico encontraron en sus estudios de 1999 causas como auto destrucción –debido al rechazo e imposibilidad de encajar en la sociedad- , deseo de pertenencia dado que se ha transmitido una concepción generalizada de la comunidad gay como proclive a los excesos sexuales; y actos de resistencia política hacia la moral sexual tradicional y la ortodoxia científica.
Un salto emocionante
En 2004, los doctores Christian Grov y Jeffrey T. Parsons del Center for HIV/AIDS Educational Studies and Training en Nueva York, analizaron el perfil de 1228 hombres con actividad en línea con dichos propósitos y encontraron que sólo el 36% buscaba genuinamente ser contagiado con el virus. Los demás, lo percibieron como una práctica sexual excitante cuyo mecanismo disparador es el riesgo. “Es como tirarse de un bongie”, comentaron algunos. En 2003 el documental The Gift de Louise Hogarth, mostró las dinámicas de ‘ruleta rusa’ en el bug chasing en bares gay de Nueva York. Seropositivos y seronegativos fungían como giftgivers, el placer de los bug chasers radicaba en no saber si los penetraría ‘una bala’ con VIH o saldrían limpios.
Apapacho público y control
Mark Blechner, doctorado en psicoanálisis por la Universidad de Yale, ha hallado en sus investigaciones de una década a la fecha, motivos como búsqueda de compasión pública y cuidados por parte del Estado, obtención de beneficios médicos y seguridad social.
Mejor lo encuentro a que me encuentre
Algunos de los pacientes de Blechner admitieron incluirse en el bug chasing como una manera de mitigar el constante miedo a ser contagiados de VIH, evitándolo al infectarse concientemente. Phillip Banks, director de HIV prevention for AIDS Vancouver, declaró a la prensa canadiense que “para algunos gays la sensación de que el virus es inevitable, los ha estresado al grado de preferir adquirirla como un alivio a esa presión”.
Un don
Michael Graydon, investigador de la Universidad de Carleton en Ottawa, estudió el fenómeno y presentó sus resultados a los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades en Atlanta en 2004 donde comentó, “A veces se describe como el don de la muerte. Otras veces, como la iniciación a una fraternidad, un hecho positivo que los une e identifica”.
Patología psiquiátrica, no subcultura
Seth Kalichman, profesor de psicología en la Universidad de Connecticut, especialista en investigación del comportamiento de enfermos de SIDA, se muestra escéptico. Afirma que no se trata de una subcultura sino de la diseminación del deseo suicida de una serie de personas con trastornos. “Hay personas enfermas mentales en todo el mundo. Unos quieren matar presidentes, otros infectarse o infectar de SIDA”, añade en uno de sus reportes.
Resultados obvios como otros tantos que resultan catastróficos para quienes no buscaron el SIDA: algunas organizaciones y fundaciones han dejado de proveer ayuda a este rubro debido al conocimiento del fenómeno.
En México aún no se detecta el bug chasing como tal pero sí se tiene conocimiento de reuniones sexuales cuyo fin es el no uso del condón o bareback. La comunidad las denomina ‘fiestas a pelo’. Cuando creemos que hemos llegado al fondo del dolor y la estupidez humanos, algo nos recuerda que todavía no acabamos.

Ya saben que los espero con ansias. Programa de sexualidad pensado en ustedes. A las 10:00 por TVC, canal 207 de Cablevisión o por el canal de su TV por cable local. Hoy lunes 23 de agosto hablaremos sobre Autoerotismo. Mmmm, se pondrá bueno. No se lo pierdan, dedicado a los sexonautas.
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Y ya que el programa de hoy está dedicado a ustedes utilicemos este espacio para que dejen sus recomendaciones o lo que les gustaría ver. ¿Va?
Échenle ojo al programa. Estuvo muy bueno
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Secretos del squirting

El Instituto Nacional para la Salud de los Estados Unidos, encontró que la pérdida de erección se relaciona con el estrés laboral en un 20 por ciento de los casos. Tu pene puede estar resintiendo tus constantes presiones. Dale un descanso. Haz ejercicio, busca actividades y momentos en el día para respirar y relajarte. Tal vez el salir diez minutos de tu oficina, quitarte los calcetines y caminar un poco por la jardinera haga toda la diferencia. Si esto se te complica, al llegar a casa cada noche mete los pies en un balde de agua tibia y escucha música, lee o juega X-BOX. Tu circulación se activará y estarás listo para irte a la cama, no exactamente a dormir. Evita la cafeína, puede alterarte. El estrés afecta a la presión sanguínea. No estaría mal que pidieras en el servicio médico de tu oficina o tu escuela que te tomaran la presión. Una presión normal es de 120/80, si la rebasas puede que estés algo tenso. Esa puede ser la causa de que ‘tu amigo’ ande ‘volando bajo’, recuerda que una erección efectiva, ‘la llevas en la sangre’.
Aprovechen para relajarse hoy. Feliz domingo!

Chequen los suyos, evítenlos. ¡Feliz viernes!!!!
1. Pensar que la respuesta sexual es igual en hombres y mujeres: nosotras necesitamos más juegos previos, no es capricho, es biología.
2. No estimular el clítoris durante el coito y pensar que el orgasmo femenino está supeditado a la penetración.
3. Estimular manualmente, felar o dar sexo oral a tu hombre con poca delicadeza, así como no atender a los testículos.
4. Pensar que el nivel de placer o la capacidad orgásmica está en la rapidez de la ejecución de los estímulos o en una penetración demasiado fuerte.
5. Hablar los asuntos de cama en la cama y no generar una dinámica de comunicación sexual honesta, natural y habitual.
6. Creer que ya conocen todo del cuerpo de su pareja.
7. Penetrar siempre al mismo ritmo y usar siempre las mismas posturas.
8. Rehusarse a prácticas nuevas.
9. No atenderse en términos de Salud cuando hay signos que indican que algo no sólo en la zona genital sino en todo el cuerpo está afectando el desempeño y/o la dinámica.
10. No responsabilizarse del propio placer: el orgasmo es de quien lo trabaja y cada quien es responsable de su placer.
11. No autoerotizarse y/o pensar que este se sustituye por el coito con la pareja. Igualmente, reprimir o reprender a la pareja si lo hace.
12. No utilizar condón en cualquier práctica o encuentro de riesgo (sexo anal, casual, con poco tiempo de conocerse, etc.)
13. Ser falocentrista, pensar que todo el peso de la relación está en el pene, su tamaño y ejecución. Es decir, no utilizar todo el cuerpo como vehículo amatorio (el de ambos).
14. Pensar que el aspecto ya no es necesario cuando se ha pasado mucho tiempo juntos. Cuando tu pareja constantemente te ve desaliñado(a), en fachas, etc. el mensaje que envías es “Ya no eres importante”.
15. Pensar que los juguetes sexuales sólo son para pervertidos.
16. Saltar de un ‘orificio’ a otro sin higiene o condón cuando se practica sexo anal y vaginal intermitentes.
17. Creer que sexualidad plena está en prácticas extremas: no todo es para todos.
18. Creer que la sincronicidad orgásmica es necesaria. Por la diferencia en respuestas sexual por lo regular él llegará más pronto al clímax, sobre todo si no se estimula el clítoris.
19. Atormentar a tu hombre mes a mes con falsos embarazos porque no te cuidas. Esto disminuye su libido, confianza y puede causar problemas como dificultad para eyacular. Es hora de buscar un método anticonceptivo. El coito interrumpido no es opción.
20. Utilizar medicamentos de prescripción sin autorización del médico (viagra/priligy, etc), sustancias, hierbas o hasta psicotrópicos para aumentar el rendimiento sexual.
21. No percibir con naturalidad los fluidos como el semen, el sudor, los fluidos vaginales, etc. lo cual impide que la dinámica esté cargada de rechazo.
22. No utilizar lubricante artificial cuando por factores como estrés, deshidratación, entre otros impiden una entrada cómoda del pene.
23. Comparar a la pareja con ex parejas y peor aún, comentárselo. Así como pensar que todas las parejas son “para toda la vida”.
24. No ‘aplaudir’ o comentar nada al respecto del ‘performance’ de la pareja así como nunca dar retroalimentación.
25. Utilizar el sexo como un premio o castigo a las acciones de la pareja así como condicionarlo.
Con seguridad muchas ocasiones han tenido ganas de aplicar nuevas dinámicas en pareja, posiciones, juegos o zonas a estimular. Hay parejas que se quedan años con la misma dinámica -una especie de mapa que recorren del mismo modo una y otra vez- sin atreverse a explorar y en ocasiones la razón puede ser tan clara como ‘No sé cómo pedírselo’. Las palabras, las textualidades suelen vulnerarnos. Pero el lenguaje no verbal nos rescata. Los juegos aún más.
Para algunos no es fácil, por como se escuchan las palabras decir ‘Me encantaría explorar las penetraciones anales’ (con el lenguaje que cada quien utilice), o una postura en particular, explorar por ejemplo el punto G de manera manual, ciertos masajes, zonas y estímulos. Busquen herramientas que sustituyan a las palabras.
Por ejemplo, compren un paquete de condones Sico Excess.

Vienen tres preservativos en tres colores: azul, morado y natural. Impriman imágenes de posturas, situaciones, o escriban en tarjetas lo que deseen experimentar. Por ejemplo, con las posturas. Nunca falta quien ya se cansó de aventarse siempre ‘A misionero’. Tengan a la mano recortes de posturas que nunca hayan hecho y preparen la situación. No se trata de ser mecánicos sino planeadores. Esperen a su pareja en casa o si no viven juntos vayan a un motel y coloquen sobre la cama, como un menú ya sea dentro o fuera de un sobre, un condón de distinto color encima de la tarjeta de la postura. Acá les regalo unas que pueden guardar en jpg e imprimir. Digamos
Condón morado sobre la libélula

Condón azul sobre la acrobática

Condón natural sobre el arco

Pídanle que elija el ‘color de condón’ que desee, donde obvio ya está implícita la postura que se les antoja más. Pueden incluso hacerlo más completo al escribir en tarjetas o igualmente usar imágenes de lugares como cama, silla, baño, etc. Y hacer combinaciones.
Se ahorrarán el ‘Fíjate que vi una posición que se ve bien interesante, deberíamos probarla porque (entre líneas) como que ya me empiezo a aburrir’. Además de lúdico, pueden generar una atmósfera de más confianza y recuerden que cuando comienzan a integrar nuevos ingredientes a sus relaciones se provee de una apertura que mejorará la comunicación, la expresión, etc.
Que lo gocen. Felices orgasmos.

Con los sexonautas invitados y le damos con todo a las primeras veces.


Sexonautas de la vida y el erotismo. Hemos vuelto gracias al conocimiento y estrategias de Sr. Mostro de Noujau, nuestro nuevo diseñador. Y hay mucho de qué hablar. Para todos los que no se enteraron porque no nos siguen por el twitter @elsyreyes, por cierto, estuvimos cambiando de hosting y tomó más tiempo del esperado ya que habían ciertos códigos maliciosos en nuestra base de datos. Pero ya para qué hablar de cosas feas. Ya estamos aquí.
Y para comenzar, porque hay mucha información pendiente, comencemos con un asunto vital: cómo nos queremos concebir en el sexo. Es básico y hace mucho que no nos concentramos en eso. Es una de las preguntas más importantes que nos haremos a lo largo de la vida y que claro, la respuesta podrá irse modificando a lo largo de nuestra evolución. Nunca seremos iguales, podemos incluso cambiar en un solo día, bajo una vivencia específica que nos abre o cierra panoramas.
Tendríamos que comenzar por ahí, hoy en día. Resultado de todo lo que hemos vivido y los límites, bloqueos y pruebas que hemos superado como seres sexuales. Pero ¿qué quieren hoy de su sexualidad? La pregunta parecería obvia y casi idéntica en todos. Lo cierto es que no es así. Todos tenemos un código -como una huella digital- de quienes somos, queremos ser en la cama. Con la pareja, a solas, con aquellas personas que deseamos integrar. Y pocas veces nos tomamos el tiempo para respondérnosla. Parece que vamos con la marea, con las personas que se aparecen en nuestra vida, como conformándonos con el aparente fluir. Pregúntenselo. Dense ese espacio. Integren todos los elementos: salud, anticoncepción, ideas nuevas, rompimiento de patrones, perdón y dejar ir experiencias y personas del pasado, nuevos retos, aprendizajes. No se olviden por supuesto de desmitificarse, de tirar a la basura y expulsar de su colchón aquellas ideas, regaños, palabras de quienes quisieron venderles la idea de que el sexo era malo, de que sentir, desear o explorar no cabía en la vida de una persona ‘decente’. Perdonen pero desechen. Concíbanse bajo la regla de oro: ‘Todas las expresiones de la sexualidad son válidas siempre y cuando no me haga daño ni físico ni emocional, no haga daño físico o emocional a mi pareja o a terceros”. Esa es la máxima pero por encima de todo conózcanse, amen su cuerpo y acéptenlo. Exploren, reconozcan sensaciones y permítanse vivirlas. Y expresen. Jamás se callen lo que desean, saben que merecen y saben que deben compartir con su pareja. Por un bien común o personal, incluso cuando esa expresión implique una separación.
Hoy quiero celebrar eso con ustedes, la libertad de que cada quien decida quién es y a dónde va. No sientan miedo si en algún momento se dan cuenta de que necesitan replantearse, cambiar. Su sexualidad puede ser el centro de su sanación, de su conexión con todo lo que son. Y sexualidad no sólo es sexo, también hay sexualidad en la abstinencia, en el ‘descanso’, en la espera.
¡y que viva el sexo! Ah, y ya que tanto decían que nos extrañaban, a ver si comenzamos todos,y me incluyo, a comentar más. Hagámanos más presentes. Gracias por esperar y por visitarnos.
Hace tiempo un lector me escribió diciendo que Dios le había quitado a su novia. En cuanto leí ese subject pensé inmediatamente en que la chica en cuestión había muerto y sentí una pena enorme. En el cuerpo del mail descubrí que él se refería a otro tipo de ‘robo’. Me dejó pensando demasiado. Él comentaba que su chava era una devota testigo de Jehová. Como es natural y bilógicamente correcto, con la convivencia y dada la relación de amor, el contacto y la edad, un día se vieron envueltos en el erotismo y tuvieron ciertos juegos sexuales. Manoseo, faje, como gusten llamarlo. No llegaron al coito pero sí hubo excitación sexual -obviamente- de por medio. La chica después no soportaba la culpa, le dijo que se sentía obligada según sus creencias a decírselo a sus padres y guías espirituales. El resultado sería, y así fue, que le prohibirían volver a ver a ese ‘mal muchacho’ que la tentó (de tentación) y la hizo pecar. Me pedía que le diera mi opinión. Un verdadero problema para mí, ya que si algo me hace enojar, entristecer y desesperar es ver la crueldad con la que muchas religiones ‘dirigen’ a sus adeptos: con base en el miedo. Los resultados que desean provocar en sus feligreses o creyentes -que no dudo que sean en pro de su bienestar- no lo fomentan con base en una fe certera y pacífica sino en el tormento. En la típica ‘creación de conciencia’ basada en ‘si no haces lo que nosotros decimos que está bien, serás castigado por el Creador’.
La sexualidad es uno de los puntos más finos abordados con ese ‘método’, y en ningún momento creo y repito, creo, ha logrado que un ser humano viva una sexualidad plena y resposable. Porque no instan a las personas a asumir que su sexualidad es un modo más de estar en contacto consigo mismos -y con el Dios como ellos lo conciben- al contrario, lo manjean como una tentación, un pecado, una manera de dejarse seducir por el demonio o las fuerzas oscuras. Entonces la gente vive teniendo miedo de su naturaleza, de su cuerpo y de las sensaciones que llegan a él. Cuando sus instintos hacen lo suyo y tal como ésta chica, viven un momento sexual, la culpa los hiere y les causa un peso imposible de soportar. La sexualidad plena es un concepto personal pero de alguna manera todos tenemos absoluta conciencia de aquellas cosas que pueden terminar por dañarnos en cualquier aspecto. Y es decisión de cada uno. No obstante, una mala decisión no provocará que baje un arcángel a atravesarnos con su espada. Las consecuencias las tendremos que pagar por nosotros mismos y esa será la manera de darnos cuenta que esa no era la vía. Pero muchas religiones no fomentan esa conciencia por libre albedrío, por amor propio y por una búsqueda de la plenitud. Utilizan el miedo como instrumento, creando verdaderas hecatombes emocionales y esprituales en las personas. Ellos hablan de fe. ¿Cuál fe? Si tuvieran tantita fe en el Ser Humano, confiarían en que cada uno tenemos la capacidad de crear conciencia y amarnos. Entonces, no utilizarían su vieja estrategia.
Finalmente, como le recomendé al lector, debemos respetar. Él no va a acambiar lo que ella ha mamado desde niña. Y así debemos mantenernos, respetuosos. Pero si tenemos la oportunidad de abrir los ojos, hacerlo.