Cuando tuvimos la fortuna de nacer en un lugar donde -al menos medianamente- podemos disfrutar de nuestra sexualidad con libertad, sobre todo quienes somos heterosexuales. Aunque, a pesar de la crítica y juicios sobre las orientaciones que socialmente siguen estigmatizadas, la mal llamada comunidad diversidad sexual que todos relacionan con la comunidad gay; cuando la diversidad somos todos, de alguna manera tiene su libertad de expresión y subsistencia. Desgraciadamente -y no es para enorgullecernos de nuestra estupidez (porque para nadie es secreto que se sigue segregando a los homosexuales, bisexuales, lesbianas, trans, etc.), hay lugares mucho más atroces.

La Comisión de Derechos Sexuales de la World Association for Sexual Health (Asociación Mundial para la Salud Sexual: WAS) denunció un cruel atentado a los Derechos Sexuales. Hace unos días comunicó la denuncia del Profesor Eli Coleman, de la Universidad de Minnesota, y parece sacada de las peores pesadillas. Así lo describe:

“Un prominente activista iraquí de los derechos humanos dice que la milicia iraquí ha utilizado una forma de tortura contra homosexuales sellando sus anos, pegándolos con ‘goma iraní’… Yina Mohammad, activista de los derechos humanos, contó a Alarabiya.net que las ‘milicias iraquíes han empleado un modo de tortura sin precedentes contra homosexuales, usando un pegamento muy fuerte para cerrar sus anos’. De acuerdo con sus declaraciones, la nueva sustancia, fabricada en Irán, es un pegamento que si se aplica a la piel, la pega y sólo puede despegarse con cirugía. Después de pegar los anos de los homosexuales, les dan una bebida que les produce diarrea. Puesto que el ano está sellado, la diarrea les causa la muerte. Se distribuyen vídeos de esta forma de tortura a algunos teléfonos móviles iraquíes.

Algunos líderes suníes, en algunos canales de televisión por cable, también han declarado la pena de muerte para la sodomía. (para ellos, la sodomía es igual a ser gay).

No son sorprendentes las noticias sobre que personas gays están siendo atacadas. El mundo musulmán tiene una tendencia abiertamente antigay (recordemos que el presidente Iraní, Mahmoud Ahmadinejad, declaró que en su país no vivía ningún homosexual).

Ay mijos santos. ¡De lo que es capaz una cultura, una idiosincracia cerrazónica e intolerante! ¿Cómo podrán dormir tranquilos esos cabrones? ¿Qué opinan ustedes?

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