Si después de hacer el ejercicio del post anterior, a todas luces te urge un cambio de hábitos para poder asumir tus gastos y los de tu mujer, o bien, sigues soltero o ella también cuenta con ingresos pero no comprenden por qué cada vez trabajan más y tienen más problemas económicos, aquí las mejores estrategias para cambiar tu situación a la voz de ya.

1. Desecha las compras compulsivas e impulsivas
Trata de recordar qué has comprado el último mes. Piensa qué uso le has dado. ¿Realmente te sirve, siquiera lo desempacaste o lo necesitabas? Las compras impulsivas son producto de la publicidad. Te tragaste el cuento del producto milagro, no pudiste dejar de ‘aprovechar’ los 12 meses sin intereses o el 2X1; o la edecán te embobó al grado de ir derechito a la caja. Cuando estés frente a una posible compra, analiza ‘¿Lo necesito?’, ‘¿Realmente es una ganga o es un truco?’, ‘¿Tengo dónde usarlo?’. Diferencia entre darte lujos y compras snob. Te mereces regalarte algo costoso pero es obvio que si algo te mantendrá pagando más de tres meses (a menos que elijas un plan por comodidad), no es asequible en ese momento para ti.

La compulsión por comprar puede ser desde un mal hábito hasta una adicción, que implica no poder parar, sentir culpa y síndrome de abstinencia (urgencia por salir de nuevo a atacar las tiendas por lo regular cuando estás deprimido o necesitas impulso emocional) y requiere de terapia. La próxima edición del Manual Diagnóstico y Estadístico de Trastornos Mentales DSM, catalogará la compra compulsiva dentro de su listado de patologías dado su incremento actual.

2. Ahorra en servicios y comida
Este par de rubros son los más susceptibles a disminuir números cuando cambias de hábitos.

>Si estás en casa enciende sólo la luz de la habitación donde estés. Al salir, y dormir desconecta todos los aparatos semi encendidos. Si aún apagados tienen un foquito prendido, están consumiendo energía. Salvo el refrigerador, todo puede desconectarse. Utiliza un no break, al presionar un botón todo aparato conectado a él dejará de aumentar tu cuenta de luz. Lava en una sola tanda varias prendas, una lavadora consume los mismos watts por una camisa que por veinte.

>Utiliza más el teléfono de tu oficina, los mensajes instantáneos o el e-mail y evita marcar sólo para decir ‘Voy para allá’.

>Analiza qué canales ves en realidad en tu sistema de cable. Busca un plan y deja de pagar por los que no ves.

> Ve al súper como un ama de casa de antaño. Compara precios. Esas leves diferencias en centavos, sumados, se hacen cientos. Consulta programas para el consumidor, es común que los productos domésticos caros tengan la misma calidad que otros con empaques o renombre menos atractivos pero más baratos.

>Cocina más y gasta menos en restaurantes. Además de sano, de acuerdo a la Chef Fernanda Reyes un platillo hecho en casa suele costar en promedio el 90 por ciento menos. ‘A la comida se le gana hasta el 200 por ciento sobre el costo de sus ingredientes’, advierte.

Sé un experto en crédito
Estar endeudado ya es un estilo de vida. Esa fue una de las principales razones de la actual crisis financiera mundial: el exceso de deuda de las familias.
Una tarjeta de crédito no es dinero tuyo, te están prestando y te cobran por hacerlo. Ninguna institución financiera es ‘Teresa de Calcuta’.
>Memoriza tu fecha de pago y de corte. Atrasarte en la fecha límite te hará pagar entre 200 y 500 pesos, más tu deuda. Cuando estés por usarla, piensa qué fecha es y qué tanto falta para tu corte. No la sobrecargues, espera al siguiente periodo. Procura que tu saldo de deuda mensual sea apenas el 10 por ciento de tus ingresos. Así cada mes podrás pagar el total para no generar intereses y no crearás una bola de nieve.
>Pagar sólo el mínimo de una tarjeta es inútil, ya te dijimos por qué.
>Si debes más de lo que tienes en tu cuenta de ahorro, rompe tus tarjetas y no las uses hasta que ‘en teoría’ puedas liquidarlas.
> Antes de aceptar o solicitar un crédito, analiza el Costo Anual Total (CAT), son todos cargos inherentes a un financiamiento, como intereses, comisiones y cargos adicionales. Elige el más bajo o cómodo para ti. No te vaya a salir más caro ‘el caldo que las albóndigas’.
>Si estás con el agua al cuello y te es insostenible pagar, acércate a tu banco y solicita un plan. Tienes que pagar pero ellos lo aligeran en fechas o cantidades.

No trabajes por dinero
Los tipos más millonarios no trabajan por ganar dinero, sino porque es su responsabilidad, su gusto o su monserga pero no viven contando cuántos centavos entran a su cuenta por lo que hacen. Quitarte ese modelo mental de carencia te dará otra perspectiva y el dinero fluirá con facilidad. Haz tu trabajo con gusto y aprende a gastar.

No olvides que hablando se entienden las parejas. Si en este momento es imposible mantener a tu mujer, díselo y dilo ya. Suponer que estar juntos ‘te dará las fuerzas’ o la fortuna para lograrlo es planear un desastre. Busca opciones o si las condiciones lo permiten, su ayuda. Elimina esa apología (cómoda para nosotras) de que eres responsable de darnos techo y comida. No somos tus hijas ni nos cambiaste por una dote.

Y finalmente, ella también tiene  que colaborar. Ni modo, queríamos equidad, ¿no? Planeen antes de que comiencen los guacatazos.

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