El cerebro humano experimenta el enamoramiento igual que una adicción, según investigadores de Estados Unidos que han observado por resonancia magnética qué ocurre en el cerebro de personas que han iniciado hace poco una relación de pareja. La investigación responde a viejos debates sobre la relación entre amor y sexo.

Según resultados publicados el martes en The Journal of Neurophysiology, la atracción física y el enamoramiento son procesos distintos que activan regiones distintas del cerebro. Esto explicaría, según los autores de la investigación, por qué una persona puede encontrar atractivas a múltiples parejas potenciales, pero difícilmente enamorarse de más de una a la vez: la región que procesa el enamoramiento tiende a la monogamia, mientras que la que procesa la atracción física tiende a la poligamia.

Ahí la tienen clara, de que el gusto es el gusto pero ya querer implica -literal- poner a jugar otra zona cerebral. Aunque por ahí hay quienes la han de tener necrosada porque nomás nunca se enamoran.

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