Por ahí alguien me contó que le recomedaron las Pussy Pumps y pensó que se trataba de una grupo onda las Pussycat Dolls pero más hardcore o con mensajes lascivos en sus rolas. ¡No!, no mi querido sexonauta. No se trata de un grupo de chicas sensuales y escote a medio pezón.

Las pussy pumps se colocan sobre la vulva y succionan los labios menores y el clítoris con el fin de llenarlos de sangre e incrementar su sensibilidad. También ya que muchos hombres aman ver los genitales de su mujer palpitantes y voluminosos. Se deben colocar no más de 15 minutos -muuuy bien lubricados- ya que pueden lastimar la zona, crear excesiva vasodilatación,  y en caso de abusar, algún nervio puede lastimarse o romperse alguna venita y causar mucho pero mucho dolor y hematomas. En casos extremos provocar priapismo, o sea, la imposibilidad de que la sangre regrese por su cauce y haya una erección clitoridiana constante y dolorosa. Someter a los genitales a fuerte succión puede provocar daños irreparables como pérdida de sensibilidad, hemorragias internas y entonces sí, game over.

Otros succionadores que pueden funcionar, se utilizan en los pezones, trabajan bajo el mismo principio de los saca leche para las madres lactantes, pero se lubrican, se colocan sobre la areola y al ir activando la bomba van creando vacío y permiten que el pezón se erecte y sensibilice, algunos además cuentan con balas vibradoras para generar dicho estímulo a la areola y pezón. Del mismo modo, no hay que abusar de su uso y evitarlo si notan que la piel está muy enrojecida, lascerada o con sangre molida. Aguas, no les vaya a salir doloroso el regalito.

Como éstas

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