Múltiples mujeres y hombres comentan que en ocasiones aisladas o muy continuas, una vez que va a comenzar el aquelarre sexual, desde que se excitan o cuando penetran o son penetrad@s sienten mucho dolor. Al grado de que la excitación se les va de vacaciones y gacho. Muchos incluso ya fueron al médico, éste descartó por completo infecciones o traumatismos.  Del mismo modo, no hay dispareunia ‘clínica’ producida por factores emocionales. El mentado dolor parece desaparecer y luego otro día sin previo aviso regresa.

Ok, es muy común que haya mucha tensión en la zona pélvica, en el grupo de músculos pélvicos, el suelo pélvico y hasta las nalgas. Al haber tal tensión, cuando se excitan y se envía sangre a esa zona y posteriormente se pone ‘a trabajar’, la someten a esfuerzo, obvio va a provocarse dolor. Es como poner a hacer pesas a un bíceps que está contraído, tenso. habrá dolor. A pesar de que movemos esta zona al caminar, los músculos de la entrepierna no se activan tan fácilmente.

Apliquen el -llamado por mí- Masaje de la rana. Es muy simple, da mucho alivio y puede ser hasta placentero. Semi recostados, con la espalda recargada en almohadas (pueden estar viendo la tele si gustan) tanto hombres como mujeres abran las piernas como rana, es decir, dejándolas caer lateralmente quedando sus tobillos cerca uno del otro. Como ancas de rana. Coloquen sus manos en las entrepiernas dejando el dedo pulgar justo en la zona donde la pierna deja de ser pierna para convertirse en labios mayores o testículos. Ahí masajeen circularmente con el pulgar, de manera relajada, hagan presiones y con los dedos-que quedaron en la mera entrepierna- igualmente den presiones relajantes.

Esto flexibilizará el grupo de músculo y si lo hacen de manera regular, verán que ese famoso dolor inexplicable va desapareciendo. Es mero estrés ahí acumulado, cuando tienen un día de presiones o angustias ahí envían mucha de la energía contenida y tensan de manera inconsciente.

También pueden acostarse por completo y elevar las piernas mientras dan masaje, después tomarse de los pies o tobillos abriendo el ángulo de las rodillas lo más que puedan para estirarlas. Y por las mañanas, cuando se den el estirón de siempre antes de levantarse estiren las piernas aún acostados en la cama tensándolas lo más que puedan y relajándolas, elévenlas de nuevo como rana tomándose los tobillos y comenzarán el día con menos estrés pélvico.

Hacer yoga también contribuye muchísimo, es una maravilla. Verán. Sentirán muy rico y ya si ‘en el camino’ gustan masajearse genitales y nalagas (a solas o en pareja) pues bienvenido el erotismo. A trabajar!

 

 

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