De flojera cuando una mujer dice ‘A los hombres no hay quien los entienda’ y que ellos igualmente enuncien el cliché:  ‘Sólo ellas se entienden’. Necesitaríamos un micro sitio en la web para analizar a fondo todas nuestras diferencias, las cuales en vez de limitarnos debíamos celebrar. Quizás una de las partes más complejas pero que igualmente pueden convertirse en herramientas (cuando las conocemos) son nuestras diferencias en cuanto a respuesta sexual y mapas de reflejos eróticos. Cuando no los tenemos claros, las dinámicas sexuales, los encuentros aunque  no sean coitales, no completos; o sea, faje, pueden volverse algo desilusionantes porque uno espera que el otro reaccione como él/ella lo hace o como cree que debería. Y no, no funcionamos igual. Aunque estemos en la misma ‘carrera’ es una de esas ‘bromas de la naturaleza’.

Para empezar ellos se encienden a mil mucho más pronto, un estímulo visual o una caricia estratégica puede ser mucho más que suficiente; claro, muestra de ello es la erección de su pene. Y, desde muy chavos aprendieron que pene erecto es igual a ‘hay que usarlo’ y les entra la urgencia,  el ‘órale, pero ya’: quisieran apurar todo para recibir estímulos directos en los genitales (nunca falta el que hasta te pone la mano ahí como señal de ‘ritual de apareamiento’). Lo que urge para ellos en ese momento es recibir sexo oral o caricias al pene o poder penetrar. Pero mientras tanto dentro del cuerpo femenino, una está ansiosa de caricias, de estímulos  que vayan in crescendo en diferentes zonas y entonces sí -cómo no, con mucho gusto- puedan enfocarse a dar caricias en la vulva. Sobre todo si ya experiencias antes nos mostraron lo incómodo que puede ser recibir roce clitorial cuando la zona está seca, cuando aún no hemos lubricado lo suficiente y no se diga una penetración . El condón incluso puede romperse.

La cosa está así, un hombre joven puede lograr una erección ante un estímulo en un promedio de 10 a 20 segundos, una mujer está lista y lubricada para recibir caricias genitales y claro, ser penetrada en un promedio de dos a cinco minutos (promedio, hay a quien le toma más) en que la ‘trabajaron’ en términos eróticos. De hecho el Tao por ejemplo y otras disciplinas recomiendan erotizar el cuerpo femenino y llevarlo al orgasmo externo (por sexo oral o caricias en la vulva, estímulos a los pechos, etc.) al menos ¡25 minutos! antes de penetrar. Pero claro, gustos aparte, no es necesario ser ortodoxo. Lo cierto es que hay que re mapear los reflejos eróticos masculinos porque hay un hecho: la cosa puede postergarse más no apurarse. O sea, y lo siento, es más factible que un hombre aprenda a administrar su energía sexual y aunque tenga una franca erección comprender que ésta está ahí como un reflejo más no un indicativo de ‘méteme donde sea’, a que una mujer logre que todo ese coctel bioquímico se dé en 15 segundos para estar a tono con su chavo.

Entonces, trucos y técnicas que los pueden sincronizar.

Genitales al final

En ambos géneros. Hay que estimular todo el cuerpo, zona que gusten, besarse mucho pero mucho: salivar promueve la lubricación vaginal, hay conexión. Y dejar las caricias en vulva o pene al final esto pare permitir que él vaya administrando su energía y aprenda a disfrutar más allá del contacto genital y porque ella no está exactamente lista para hecerlo cómodo.

Bajar el ritmo

Puede entrar el acelere. Entre el cachondeo y los altísimos niveles de libido puede llegar esa necesidad imperiosa por ‘saltarse’ las importantísimas caricias. Y no sólo porque no se ‘prepara’ al cuerpo para hacer el amor sino porque pierden un enorme potencial de conocimiento de sus reacciones, sensaciones, conexión mutua. Es como subirse a la punta de una montaña en un elevador, ¿y el camino? ¿Sabes lo mucho que lo hubieras disfrutado? Y -aunque nadie negará- que de vez en cuando un encuentro furtivo, un vulgarmente llamado ‘rapidín’ puede ser muy placentero, estacionarse en ese modo puede ser frustrante y aburrido. Entonces, si están sintiendo esa temperatura elevada, respiren, enfóquense en cada sensación, incluso cierren los ojos y ayúdenle a su pareja a disminuir el ritmo, con caricias suaves, palabritas al oído, permitiéndole que sienta su respiración que se va relajando y por acto obvio también le dará otro orden a su respuesta. Gran consejo para las mujeres que quieren alargar el momento de los prolegómenos, bueno,  faje 🙂

Si no estás list@, no estás list@

Las respuestas no llegan a base de presión, si no te sientes list@ no te dejes apabullar con comentarios hirientes,   amenzas ‘sutiles’. Eso es violencia y por desgracia tan invisible, tan sutil que no lo notamos. Quien presiona porque quiere apurar su momento sexual es un completo amante incompetente y un egoísta. Descarta ese tipo de gente, no merecen que compartas tu sexualidad con ellos.

Y, lo cierto es que hay que aprender a sentir y a ‘monitorear’ la respuesta del otro, no como un hecho mecánico sino de feeling, de goce. Así que disfruten.

 

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