Reto  audiovisual

Filmen su propio video erótico. Prepara la atmósfera, incluso el maquillaje y el vestuario. Para que resulte más excitante, escoge una fantasía en común. Asume personajes, eso te dará más libertad. Coloca un tripié o toma la cámara  para realizar tomas cerradas, después pásasela a tu pareja para que enfoque sus puntos favoritos en tu cuerpo. Déjate llevar. Hay quienes encuentran el placer en pedirle a su pareja que haga ciertas cosas mientras las graban en video. Te descubrirás muy erotizado al saberte observado por la lente y al verlos por televisión te encenderás tanto que querrás repetir la función.

¡Ojo! Deben borrarlas después de verlas. Y evita que de algún modo toquen la red. Evita hacerlo con teléfonos móviles. Sólo cámaras a la antigua.

Reto entre tubos

Si a ti, hombre, te gustan los bares de bailarinas exóticas y te parece excitante ¿Qué te hace pensar que tu chava no lo disfrutará? No creas que le pueden gustar las mujeres. En esos lugares se respira un ambiente erótico especial, el deseo fluye. Para eso están hechos. Elige un buen lugar donde se acepten la entrada de féminas observadoras y cuyo ambiente no sea demasiado denso. Sírvele unas copas y compartan el espectáculo. A muchas mujeres, el ver a otras desnudas y tocando sus cuerpos, suele excitarlas porque sienten una especia de transferencia. Al llegar a casa estarán como pepitas en comal.

Reto de la infidelidad a ciegas
¿Recuerdan el juego de la gallina ciega? Pues esta es su versión para adultos. Ambos deberán vendarse los ojos y no emitir una sola palabra. Antes de comenzar el juego elijan ‘con quién tendrás sexo’ en esa ocasión. Es decir, que imagine que estará con otra persona. Pueden optar por alguien inalcanzable o conocido. Decide si será secreto o le pondrás nombre. Es un juego que requiere de eliminar los celos por completo. Y una de sus reglas es no indagar en la persona con la que fantasea la pareja, mucho menos juzgar. Desnúdate y tápate los ojos. Búscala por la recámara y cuando la tengas en tus manos encontrarás justo a la mujer que imaginaste.

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