Jajaja, muy cierto.

Para algunas Universidades como The Hackensack University Medical Center en New Jersey o la Universidad Estatal de Nuevo México, entre muchas otras, es verdadero objeto de estudio. No podemos dejar de verlo como un efecto sociológico, tan cliché que es parte de múltiples historias del cine y la televisión. Ahí tienen la perfecta paradoja de los hermanos Harper en la serie Two and a Hal Men (si no la han visto, háganlo, me hace reír como una loca). De verdad este síndrome, o comportamiento social se ha convertido en una especie de plaga que ha hecho a millones de hombres arrastrar la cobija, mermar su autoestima y hasta pensar en evitar todo tipo de relación con las mujeres, o claro los hombres si son de orientación homosexual. Han sufrido de tantos descolones y han escuchado la trillada frase una y otra vez -‘Te quiero mucho pero sólo como amigos’- que se creen aniquilados de por vida.

No encuentran dónde está la falla. Conocen a una mujer que les parece maravillosa, se acercan a ella, siguen sus instintos y toda clase de consejos, logran crear un vínculo, ganar su confianza, diseñan momentos perfectos pero justo cuando sus hormonas arden y creen que es el momento ideal para pasar a otra línea, ella sale con ‘Eres perfecto como amigo, no más’. ¡Huevos con ejote! ¿Dónde estuvo la falla? ¿Estuvieron demasiado disponibles? ¿No se dieron a desear? ¿Debieron comportarse machamente y fingirse desinteresados? ¿Ser más deshinibidos, platicadores, sexosos… ¡¿qué carajos?!

Bueno, de acuerdo a estudios como los de las universidades antes citadas, el Modelo de los Cinco Grandes de la psicología, incluso algunas referencias de la crisis de la heterosexualidad de Oscar Guasch, entre muchos otros nos llevan a aludir a la biología, pero no como ‘animales’ sino como humanos que hemos evolucionado socialmente (o eso creemos), la búsqueda del macho alfa ya no es lo único en lo que nos centramos para buscar pareja, no sólo hay cuestión de géneros sino de roles, de identificación y mapas mentales (esos de los que hemos platicado que creamos desde la infancia en la búsqueda de pareja con base en experiencias, familia, etc.).

Todo esto nos lleva a darnos cuenta que finalmente estamos hablando de un asunto aprendido, el nice guy, puede resultarnos maravilloso, no obstante, aprendimos, a-pren-di-mos, que aquellos extrovertidos, inteligentes pero sagaces que demuestran su poder en las esferas sociales, son los que DEBIERAN parecernos atractivos. Hemos aprendido que lejos de volvernos realmente exploradoras sociológicas y determinar qué tipo de hombres son los que deseamos tener como pareja, debemos seguir la línea de búsqueda que se ha instituido. Incluso, al grado, de que muchos cineastas se dedican a exponer historias donde como un verdadero caso poco esperado, una mujer encuentra en un Nice Guy al hombre de sus sueños. El tema de la peli es ‘¡Qué cosa bárbara que esta chica sexy y deliciosa se haya enamorado de un hombre que pondrá sus necesidades por encima de las de él, que le brindará apoyo emocional, que dejará lo que sea por estar con ella y complacerla! Y digo yo, ¿no es eso lo que todas las mujeres dicen querer?

Le seguimos al rato…

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